Mazo judicial

En sentencia del 8 de mayo, el Tribunal Supremo de España se pronunció por primera vez sobre el novedoso delito de hostigamiento, introducido en la legislación penal española por primera vez en 2015.

En la sentencia, el Pleno de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo establece que se configura el delito de hostigamiento cuando el acoso insistente de una persona hacia otra se extienda en el tiempo y obligue al acosado a introducir cambios en su vida cotidiana.

Este delito, conocido en inglés como stalking, se encuentra en el artículo 172.ter.2 del Código Penal de España y castiga con penas de tres meses a dos años de cárcel o multa de seis a 24 meses, a quien acose a una persona de forma insistente y reiterada, alterando gravemente su vida cotidiana.

El magistrado ponente señaló que "no bastan por ello unos episodios, más o menos intensos o más o menos numerosos pero concentrados en pocos días y sin nítidos visos de continuidad, que además no comporten repercusiones en los hábitos de la víctima".

Así, en la sentencie se establece que el hostigamiento debe extenderse en el tiempo, a menos que "quede patente, que sea apreciable, voluntad de perseverar en esas acciones intrusivas, que no se perciban como algo puramente episódico o coyuntural, pues en ese caso no serían idóneas para alterar las costumbres cotidianas de la víctima".

Se trata de una sentencia que confirma otra de menor instancia del Juzgado de lo Penal número 33 de Madrid, ratificada por la Audiencia, en que se niega castigar a la pareja sentimental de la quejosa por hostigamiento por cuatro actos realizados en una semana.

Estos actos fueron llamadas telefónicas en la madrugada sin responder, acompañadas de mensajes con amenaza de suicidio; intento de entrar al domicilio de la mujer; gritos en el domicilio de la víctima; y, enfrentamiento en un lugar social que solían frecuentar juntos.

Los actos de hostigamiento desaparecieron en una semana por lo que el juzgado penal decidió que no se configuraba el hostigamiento sino un delito de coacciones en el ámbito familiar, condenando al hombre a 16 días de trabajos en beneficio de la comunidad e imponiéndole la prohibición de aproximarse a la mujer durante seis meses.

Para el magistrado ponente de esta sentencia del Tribunal Supremo, la secuencia de conductas no es causa para que la víctima modifique su forma de vida ya que no hubo "la alteración grave de la vida cotidiana", que podría desembocar, por ejemplo, en la necesidad de cambiar de teléfono, o modificar rutas, rutinas o lugares de ocio.

"No hay datos en el supuesto presente para entender la voluntad de imponer un patrón de conducta sistemático de acoso con vocación de cierta perpetuación temporal. El tipo no exige planificación, pero sí una metódica secuencia de acciones que obligan a la víctima, como única vía de escapatoria, a variar, sus hábitos cotidianos", se explica en la sentencia.

De esta forma han quedado señalados los requisitos para que se configure el delito de hostigamiento conforme a la legislación.

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