Sirviendo copa de vino

Por medidas discriminatorias, Estados Unidos ha llevado a Canadá ante la instancia de solución de controversias de la Organización Mundial de Comercio, OMC, debido a las reglas establecidas en Columbia Británica según la cual en los supermercados solo se puede vender vino local.

Estados Unidos, instado por los productores vinícolas de California, ha presentado la controversia para que se revierta la medida adoptada por el gobierno de Columbia Británica, la que juzgan contraria a las normas de comercio aceptadas, al proteger la industria nacional al evitar la competencia.

La disposición que es combatida fue implementada por el gobierno de Columbia Británica, Canadá, el año pasado al haber cambiado las normas respeto de la venta de bebidas alcohólicas. Según las nuevas normas, los supermercados tienen dos opciones: vender cualquier tipo de licor y vinos en un esquema de “tienda dentro de la tienda”, es decir, cobrando aparte estas bebidas; o, vender solamente vino de las 60 marcas que tienen la certificación VQA, Vintners Quality Alliance, que identifica los vinos canadienses elaborados en Columbia Británica y Ontario.

Hasta el momento, todos los supermercados han elegido la segunda opción porque el esquema de “tienda dentro de la tienda” supone cumplir los mismos requisitos que se exigen a las vinaterías o tiendas de licores, lo que implica, entre otras cosas, que pueden obtener el permiso solo si están a un kilómetro o más de distancia de alguna otra vinatería.

La industria vinícola de los Estados Unidos señala que esta política atenta contra el principio de justicia.

“Los canales de venta al por menor de los supermercados cambian enormemente el juego”, dijo Tom LaFaille, vicepresidente el Instituto del Vino de California. “Así, cuando una provincia o estado decide abrir los supermercados solo para su propia industria del vino, es un gran problema”.

Por su parte, el presidente del Instituto del Vino de Columbia Británica, Miles Prodan, defiende que la medida al señalar que operan bajo las leyes de comercio que han sido usadas durante décadas en las tiendas de vino de Columbia Británica y que ahora solo se han extendido a los supermercados.

“Nos referimos a que los vinos de Columbia Británica solo tienen el 17 por ciento del mercado lo que significa que todo lo demás es vino importado.

“Así que no se trata de que nos hayamos cerrado. Las ventas de California se han incrementado por lo que les será difícil demostrar que han sufrido algún daño”.

Estas posiciones ahora serán expuestas ante un panel de solución de controversias que opera según las reglas de la OMC durante un plazo de 60 días.

En materia de controversias, la OMC alienta a las partes a que celebren consultas entre sí, a fin de llegar a una solución extrajudicialmente. Celebradas estas consultas se conforma un grupo especial por el Órgano de Solución de Diferencias que examina con las partes la diferencia presentada.

El Órgano de Apelación interviene cuando las partes no están de acuerdo con los informes emitidos por los grupos especiales en las diferencias planteadas. Así, el Órgano de Apelación puede confirmar, modificar o revocar las constataciones y conclusiones jurídicas de un grupo especial. Sus informes, una vez adoptados por el Órgano de Solución de Diferencias, deben ser aceptados por las partes.

De fallarse en este caso en contra de Canadá, Estados Unidos podrá imponerles sanciones económicas, pero a juicio de algunos analistas, el haber impuesto estas medidas habrá ganado algo de tiempo a la industria vinícola local para fortalecerse.

Y mientras la industria del vino de California apela a normas de comercio internacionales para que se abran los mercados, el gobierno entrante de los Estados Unidos ha estado haciendo un llamado hacia el proteccionismo.

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