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Denegación de visa

Utinan Won, un adolescente de 16 años, nacido y criado en Japón, hijo de padres tailandeses, podría ser deportado próximamente del país que lo ha visto crecer debido a las estrictas leyes que no le permiten obtener la nacionalidad japonesa y tampoco un permiso de residencia permanente.

Se trata de un caso que ha generado varios titulares por el drama que ha implicado para esta familia y porque pone de relieve la dificultad que existen para obtener la residencia permanente o la nacionalidad japonesa, pese a que se trata de un país cuya población está envejeciendo.

En este caso, los padres de Utinan Won emigraron de Tailandia a Japón buscando una mejor calidad de vida. Como muchos mexicanos hacen en los Estados Unidos, estos tailandeses entraron con visa de turistas, pero con la intención de fijar residencia en Japón, lo que los convierte, igual que a los mexicanos, en residentes ilegales.

A diferencia de los Estados Unidos que concede la nacionalidad a los nacidos en su territorio, Japón reconoce el ius sanguinis, es decir, el derecho de sangre por lo que, para obtener la nacionalidad, además de haber nacido en territorio japonés, uno o ambos padres deben ser japoneses.

Cuando las autoridades migratorias detectaron el caso de Utinan Won, quien nunca ha viajado a Tailandia, iniciaron el procedimiento para deportarlo. Como parte del proceso en un tribunal de primera instancia dijeron a su madre, Lonsan Phaphakdee, que sería más fácil que las autoridades permitirán la estancia al adolescente si ella abandonaba el país y le nombraba un nuevo tutor legal en Japón. Lo anterior porque se han estado otorgando permisos especiales de residencia que permiten que los hijos de extranjeros, nacidos en Japón, permanezcan en el territorio, aunque les impone varias restricciones como la de movimiento y trabajo.

Tomando en consideración lo anterior, la madre regresó a Tailandia el pasado mes de septiembre con la esperanza de ayudar a que se otorgara la residencia permanente a su hijo. Desde entonces el joven reside con otra persona que ha patrocinado a la familia.

Sin embargo, la semana pasada los magistrados del Tribunal Superior de Tokio emitieron “en diez segundos” la decisión de deportar al adolescente, sin haber tomado en consideración sus antecedentes ni la salida de su madre del país, según lo declaró a los medios el abogado de Utinan, Koichi Kodama.

Los jueces concluyeron que pese a que el adolescente no lee ni escribe tailandés, lo habla y lo entiende y, debido a su juventud, le será fácil adaptarse a su nuevo país y en ese sentido confirmaron la orden de deportación.

Por el momento se desconoce si este joven, que dice que desea permanecer en Japón, apelará la sentencia.

Más información bangkokpost.com

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