José Stalin

El pasado 14 de noviembre, Denis Karagodin, un ruso de 34 años de edad, egresado de la Universidad de Tomsk, anunció que tras cuatro largos años de investigación finalmente había reunido la lista de los que intervinieron en la ejecución sumaria de su abuelo, ocurrida durante el gobierno de Stalin. Ahora planea demandar al estado ruso el resarcimiento de daños.

La labor que realizó este hombre fue titánica pues se trata de archivos que están dispersos en varios lugares y que fueron clasificados de confidenciales. Sin embargo, aprovechando las fallas de la burocracia que existía en la ex Unión Soviética y las lagunas dejadas con el cambio de régimen, fue jalando el hilo de la madeja y ahora cuenta con los nombres de quienes en 1937, durante los años de terror del gobierno estalinista, ejecutaron a su abuelo, Stepan Ivanovich Karagodin.

Ahora, fundamentando su caso en las modernas leyes rusas, Karagodin quiere llevar a juicio a todos los que participaron del homicidio, a fin de que los ejecutores se llamen oficialmente homicidas, sus cómplices sean señalados como tales y las víctimas de la persecución política dejen de llamarse espías o saboteadores y sean reconocidos como víctimas de homicidio perpetrado por el estado.

En la Rusia actual, el estalinismo es un asunto delicado que sigue polarizando la opinión pública. En parte se debe, según algunos historiadores, a que cuando cayó la Unión Soviética en la década de los años 90 el gobierno no emprendió una serie de actos simbólicos, en línea con los juicios de Nuremberg, para sanar las heridas ocasionadas por la represión vivida durante el gobierno de Stalin, particularmente durante el período comprendido entre 1935 y 1939 cuando se intensificaron las persecuciones políticas y las ejecuciones de opositores.

El anuncio de Denis Karagodin adquiere mayor importancia después de que la semana pasada el grupo de derechos humanos Memorial anunciara que está disponible en la red la información de casi 40,000 policías secretos que operaron durante la época soviética, lo que permitirá que otras personas sigan los pasos de Karagodin en la búsqueda de información sobre las ejecuciones sumarias de sus ancestros y la eventual demanda al estado.

El principal compilador de esa base de datos identificada como NKVD es el historiados Andrei Zhukov, quien en 1993 empezó “coleccionando” nombres, sin tener algún objetivo en particular. Usando también los defectos del sistema burocrático soviético obtuvo acceso a los archivos que fueron sistematizados por el grupo Memorial.

Cuando Denis Karagodin dio a conocer la lista de los ejecutores de su abuelo, la nieta de uno de ellos se puso en contacto enseguida pidiéndole perdón por un acto que ella no había cometido. Karagodin le dio respuesta en una publicación en su blog: “No encontrarás en mi a un enemigo ni a un abusivo, solo a una persona que quiere poner fin al interminable baño de sangre de Rusia. Debe ser tratado de una vez por todas. Y creo que está en nuestro poder -el tuyo y el mío- hacerlo”.

Más información moscowtimes.com

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