Chen Shui-bian, quien fuera presdiente de Taiwán del año 2000 al año 2008, fue condenado a cadena perpetua por actos de corrupción.

Junto con el ex presidente, se condenó también a cadena perpetua a su esposa y se les multó con $15 millones de dólares. Entre otros cargos, se les acusó de actos de aceptar sobornos y de lavar dinero en un banco suizo.

Chen Shui-bian pertenece al partido de oposición al tradicional partido Kuomingtan, y durante su periodo impulsó políticas que alejaron a la isla de China por lo que fue visto como un peligro para la posible reunificación de ambas naciones.

Chen fue detenido en noviembre pasado y su juicio inició en diciembre frente a un panel de tres jueces. Uno de estos jueces fue retirado del caso y sustituido por otro juez que ya había revisado casos que involucraban al ex presidente. Este cambio generó muchas sospechas entre quienes apoyan a Chen Shui-bian quienes han manifestado que el juicio y la sentencia no son decisiones conforme a derecho sino que obedecen a razones políticas.

Por disposición de ley en Taiwán, la apelación de la sentencia de cadena perpetua es automática por lo que se trata de una sentencia que todavía no es firme.

Esta sentencia se pronuncia en un momento políticamente sensible para el actual presidente de Taiwán, perteneciente al partido Kuomingtan, tras la renuncia de su primer ministro y de todo el gabinete para tomar responsabilidad del mal manejo de las políticas sociales tras el tifón del mes pasado. 

Fuente The New York Times

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