Grand Palais, París, Francia

El pasado 9 de septiembre abrió en París, Francia, la Biennale des Antiquaires, un evento que, según su página web, es esencialmente representativo del “art de vivre” francés, creado para los amantes del arte del mundo. Este año, sin embargo, la exhibición está ensombrecida por el escándalo que rodea a dos galerías que están involucradas en una trama de arte falsificado.

Se trata de las galerías Kraemer y Aaron. La primera decidió no participar en la bienal de este año mientras que la segunda fue expulsada por los organizadores del exclusivo evento.

La Galería Kraemer fue fundad en 1875 y se trata de la galería parisina más antigua dedicada a la compraventa de muebles y arte decorativo.

A finales de 2015, la galería tuvo que reintegrar a un coleccionista de Londres los 2 millones de euros que pagó por un par de sillas que se dijo que habían sido fabricadas para el pabellón de María Antonieta en Versalles, pero que se descubrió que no eran auténticas. En torno de la investigación, en junio pasado Bill Pallot, experto de la Galería Aaron, confesó que él había fabricado las dos sillas. Actualmente Pallot está en prisión esperando que inicie su proceso.

Laurent Kraemer, el propietario de Kraemer, declaró que vendió las sillas “de buena fe” y que “nunca ha vendido muebles cuya autenticidad esté en duda”, pese a lo cual también ha sido imputado por la falsificación.

Así, el pasado 22 de julio, Kraemer quedó sometida a un régimen de concurso mercantil con el objetivo de proteger a la empresa en sus finanzas. De acuerdo con Laurent Kraemer, esta decisión fue “voluntaria, trasparente y puede ser revertida en cualquier momento” ya que les permite “trabajar en un ambiente más sereno”, insistiendo en que la compañía no está en riesgo financiero y tiene la capacidad de enfrentar todas sus obligaciones económicas.

Pero el tema va más allá de las dos galerías pues las sillas fueron calificadas por el gobierno francés como tesoros nacionales a petición del Palacio de Versalles, que intentó comprarlas pero que terminó retirando su oferta por el elevado precio.

Estas sillas no se tratan del único tesoro nacional cuya autenticidad ha sido puesta en duda pues hay una cómoda que supuestamente perteneció a Jean Baptiste Colbert, quien fue ministro del rey Luis XIV. Esta cómoda fue valuada en 9.5 millones de dólares y la petición de la clasificación como tesoro nacional fue realizada por el Museo del Louvre, el cual también retiró su oferta de compra por considerar que el precio era excesivo. El Louvre se ha defendido diciendo que sus expertos hicieron bien la evaluación de la pieza, pero que se trata de una ciencia que no es exacta y que los errores pueden cometerse en cualquier momento tratándose de arte.

Por estos escándalos, la ministra de cultura de Francia, Audrey Azoulay, ha decidido revisar los procedimientos de compra de las colecciones nacionales, para evitar este tipo de “errores”.

Este año la Bienal estará abierta hasta el 18 de septiembre en el Grand Palais de París, y se trata de un evento que, a partir de 2017, será anual.

Más información theartnewspaper.com

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