Mediante una ceremonia celebrada en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia, el Museo Real de Arte e Historia de Bruselas, Bélgica, regresó a la ciudad italiana de Napi un busto de mármol de Augusto quien fue emperador de Roma entre el año 21 antes de la era común y el 14 de esta era, y que se calcula tiene 2000 años de antigüedad. Lo interesante de este caso es que el busto fue robado hace más de 40 años y nadie se había dado cuenta.

El busto de Augusto estaba exhibido en el Museo Cívico de Napi, en Lacio, de donde fue robado a principios de los años 70. En 1975 fue adquirido de manos de un coleccionista privado por el Museo Real de Arte e Historia de Bélgica, lugar en el que había estado en exhibición desde entonces.

Los funcionarios del Museo Cívico de Napi se dieron cuenta de la desaparición del busto recientemente tras haber realizado un inventario. Rápidamente pusieron la alerta de que se trataba de una obra de arte robada y así fue como el museo belga supo que su obra tenía un pasado oscuro.

Por supuesto, no se puede adjudicar culpa alguna a los curadores del museo de Bruselas porque el objeto nunca estuvo listado como robado, por tanto, la adquisición por parte de ellos, y quizá del vendedor, fue legal.

Y si bien no hubo responsabilidad de su parte, como un gesto de buena voluntad, los curadores belgas decidieron regresar a los italianos el busto del emperador romano sin que tuviese que mediar proceso legal alguno.

Durante el acto de entrega-recepción, el vice ministro de asuntos exteriores de Italia, Mario Giro dijo que “este es un símbolo de la cercana colaboración entre nuestros dos países”.

“También es un poderoso símbolo de una Europa incluyente y multicultural, en un momento en que estamos viendo un genocidio cultural y destrucción de arte en países como Irak y Siria”, dijo.

Este tipo de gestos de buena voluntad son inusuales ya que la regla general para lograr la devolución de arte robado, ya sea entre privados o entre estados, son largos y costosos procesos legales. En este web hemos dado cuenta de algunos de estos procesos como el conflicto entre la comunidad judía y el estado ruso por manuscritos; la disputa entre Grecia y el Reino Unido por la devolución al primero de los Mármoles de Elgin; el conflicto con el Museo y Galería de Arte de Bristol, Reino Unido por una pintura de Renoir robada durante la época nazi; el litigio sobre la obra Portarretrato de Wally pintada en 1912 por el artista austriaco Egon Schiele; o el conflicto entre Suiza y particulares por un dibujo de Van Gogh, por mencionar algunos.

Incluso, en torno de las obras robadas se han creado lucrativos negocios como las bases de datos en donde se registran estos robos y que generan ganancias por las búsquedas que las casas de subastas, investigadores y cada vez más, coleccionistas particulares, hacen de las obras de arte antes de subastarlas o adquirirlas. Actualmente, dos de estas bases de datos más importantes se han estado enfrentado por acusaciones de prácticas restrictivas al comercio.

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Imagen de thelocal.it/ Ministero degli Affari Esteri

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