Tigre y cabra en un zoológio ruso

El zoológico South Lakes de la ciudad de Barrow-in-Furness, condado de Cumbria, en el noreste de Inglaterra, fue multado la semana pasada a pagar 255,000 libras esterlinas, US$ 365,852, por la muerte de su empleada Sarah McClay, de 24 años de edad, quien en mayo de 2013 fue atacada por Padang, un tigre.

Los hechos ocurrieron cuando la joven empleada entró a la zona de tigres para realizar sus labores de aseo y alimentación. El tigre no debía haber tenido acceso al corredor donde estaba Sarah McClay, pero lo tuvo debido a un perno defectuoso en una puerta.

El tigre se abalanzó sobre la mujer y le produjo profundas heridas en el cuello y cuerpo. Fue trasladada vía aérea a un hospital donde fue pronunciada muerta.

Ante un tribunal de la corona en Preston, Lancashire, la empresa que administra el zoológico, South Lakes Safari Zoo Ltd, se declaró culpable de infracciones a la Ley de Higiene y Seguridad en el Trabajo de 1974 y aceptó haber cometido infracciones y no haber asegurado el bienestar y seguridad de sus empleados encargados del cuidado de los grandes felinos.

El accidente de Sarah McClay no fue el único por el que el zoológico fue procesado. En una audiencia previa también se declaró culpable de otras dos infracciones a la citada ley, en relación con el accidente sufrido por otra empleada, Yasmin Walker, quien se cayó de una escalera mientras preparaba los alimentos de los felinos.

Además de la multa impuesta, la empresa deberá pagar 42,500 libras esterlinas adicionales por otras infracciones y 150,000 libras esterlinas por gastos judiciales.

De acuerdo con The Guardian, la sanción impuesta a este zoológico es muy elevada en comparación con otras sanciones impuestas a otros zoológicos. Citan el caso del zoológico de Chester, multado con 25,000 libras esterlinas en 2004 después de haber admitido responsabilidad en el incidente en el que un elefante azotó con su trompa a un custodio y lo aplastó contra una pared.

Por lo que respecta a Padang, el tigre, la familia de Sarah McClay pidió que el animal no fuera sujeto a eutanasia, pues señalaron que el sueño de su hija había sido trabajar con los grandes felinos. Sin embargo, la administración del zoológico decidió acabar con la vida del tigre este año debido a su avanzada edad.

Más información theguardian.com

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