Los legisladores del estado de Virginia, Estados Unidos, revisaron esta semana una controvertida iniciativa de ley según la cual los padres de estudiantes del último año de preparatoria, jóvenes entre los 17 y 18 años de edad, puedan decidir si sus hijos leen o no libros con contenido sexual explícito, pese a que se trate de literatura clásica o de escritores ganadores del Premio Nobel de Literatura.

De esta forma, la iniciativa dispone que los profesores de literatura del 12° año deberán notificar a los padres de los libros con contenido sexual explícito. Si los padres niegan su permiso para que sus hijos los lean, los profesores sustituirán ese libro con otro título.

De ser aprobada esta ley, que sus detractores consideran que está próxima a la censura de literatura, sería la primera de su tipo en los Estados Unidos.

Esta iniciativa fue cabildeada por Laura Murphy, una madre residente del condado de Fairfax que se negó a que su hijo de la escuela preparatoria leyera la novela Beloved, de la autora afroamericana Toni Morrison, Premio Nobel de Literatura en 1999, por contener escenas de bestialidad, violaciones en grupo y el homicidio de un niño. Beloved narra la historia de una persona que estuvo sometida a la esclavitud, después de la Guerra Civil de los Estados Unidos.

Laura Murphy no es la primera madre que pretende vigilar activamente los que sus hijos leen como parte del currículo educativo. En algunos distritos escolares de varios estados ya ha habido intentos por eliminar de dichos currículos títulos como Beloved y otros que se consideran no apropiados para las mentes jóvenes, como en su momento lo consideró Carlos Abascal, quien fuera secretario del trabajo durante la presidencia de Vicente Fox, respecto de Aura, de Carlos Fuentes. Sin embargo, en los Estados Unidos nunca se había presentado como una iniciativa de ley a ser seriamente considerada.

Si bien la ley no plantea eliminar los libros controvertidos de las aulas, se trata de una ley que podría llevar a clasificar los contenidos de los libros en torno de su contenido sexual y convertir, por ejemplo, a Romeo y Julieta de William Shakespeare en nada más que “sexo adolescente y suicidio”, como lo explicó James LaRue, director de la oficina de libertad intelectual de la organización American Library Association.

“El enfoque de este esfuerzo puede ser el de desalentar el uso de este libro definitivamente, y ese es el efecto escalofriante”, puntualizó LaRue, quien sin embargo defendió el derecho de los padres de decidir los que sus hijos leen.

Para James LaRue existe también el riesgo de que los profesores encuentren difícil la tarea de determinar los contenidos de los libros, de forma que opten mejor por no enseñarlos, a lo que el legislador promotor de esta iniciativa, Steven Landes, respondió que eso será cuestión de los maestros.

De ser aprobada definitivamente esta ley, corresponderá al Consejo de Educación delinear las guías a ser aplicadas por los distritos escolares para aplicar esta ley, definiendo específicamente qué debe entenderse por “sexualmente explícito”.

Mientras el poder legislativo de Virginia debate esta iniciativa, la organización Banned Books Week, cuyo objetivo es llamar la atención sobre el problema de la censura en la literatura, anunció que este año el tema de discusión será el trabajo de los autores afroamericanos, lo que el LA Times interpretó como la semana de Toni Morrison debido a que no solo Beloved, sino otros dos títulos suyos, The Bluest Eye y Song of Solomon, se encuentran en la lista de los 100 libros más censurados.

Más información washingtonpost.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total, con crédito a miabogadoenlinea.net