La semana pasada la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito de los Estados Unidos, falló en contra de Choudhury Bikram, creador de Yoga Bikram, y su intento de mantener como de su propiedad la secuencia de posturas que se practican en este tipo de clases de yoga, al sostener la sentencia dictada en primera instancia a favor del estudio Evolation Yoga, demandado en 2011 por el instructor por una supuesta violación a su marca al enseñar su secuencia en sus clases.

Bikram Choudhury, nacido en la India, de 69 años de edad, es instructor de yoga y creador del método Bikram que propone realizar 26 posturas de yoga durante 90 minutos en salones alfombrados y cerrados, ambientados a 40 grados centígrados, con luces brillantes y sin música. Derivado de su método fundó la Universidad de Yoga en India donde entrena a quienes desean impartir este tipo de yoga quienes después abren sus estudios bajo el esquema de franquicia, habiendo actualmente más de 600 salas de Bikram yoga operando. Un lucrativo negocio que según Forbes le reportan ganancias por 4,9 millones de dólares al año, sin contar otros ingresos como la venta de libros, DVD, etc.

Dos de sus estudiantes, Mark Drost y Zefea Samson, abrieron su estudio Evolation Yoga en Nueva York en 2011, pero pronto fueron demandados por Bikram quien los acusó de violación de derechos de autor al usar su secuencia de posturas en sus clases. Si bien demandas similares terminaron siendo acordadas fuera de la corte, esta en particular continuó el proceso legal.

En primera instancia se falló a favor del estudio neoyorquino, decisión que ahora confirma la Corte de Apelaciones que concluye que no se pueden registrar las ejecuciones de secuencias de movimientos así como un cirujano no puede registrar como suyos los movimientos que realiza durante una cirugía.

“Aunque Choudhury enfatiza en los atributos estéticos del ‘gracioso flujo’ de la secuencia, al final, la secuencia es una idea, proceso o sistema diseñado para mejorar la salud”, escribió el magistrado Kim Wardlaw de la Corte de Apelaciones. “Los derechos de autor protegen solamente la expresión de esta idea – las palabras e imágenes usadas para describir la secuencia – pero no la idea de la secuencia en sí misma”.

Esta decisión es un revés para Choudhury Bikram y su millonario negocio de estudios de yoga porque significa que sus pupilos pueden seguir enseñando la técnica sin pagarle regalías, siempre que no hagan indicación de que se trata del método Bikram, marca que sí está registrada.

Por otro lado, Choudhury Bikram sigue enfrentando por lo menos seis demandas civiles de mujeres que lo acusan de abuso sexual y violación. Todas estas mujeres están siendo representadas por la abogada Mary Shea Hagebols.

La demanda más reciente fue presentada por Jill Lawler, una mujer de 26 años originaria de Vancouver, Canadá, quien expone que fue “repetidamente asaltada sexualmente, acosada y violada” durante el programa de nueve semanas que tomó para convertirse en instructora de la técnica Bikram de yoga.

“Si quisiera tener sexo con mujeres, no necesitaría atacarlas ni violarlas ni abusar de ellas, habría una línea de millones de mujeres en mundo como voluntarias”, son las declaraciones ue en su defensa ha hecho el instructor. Sin embargo su inocencia la deberá probar en la corte conforme a Derecho.

Más información washingtonpost.com

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