Un juez de Los Ángeles, California, Estados Unidos, falló este jueves a favor de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (Academy of Motion Picture Arts and Sciences) en el litigio que los enfrentaba con el comprador de la estatuilla del premio Oscar ganado en 1942 por Joseph C. Wright por el color y la dirección de arte de la película My Gal Sal protagonizada por Rita Hayworth y Victor Mature.

La venta de esta estatuilla enfrentó en primer lugar a la Academia con los herederos de Wright en un intento por evitar que el Oscar se vendiera en una subasta organizada por la casa de subastas Briarbrook Auctions East Greenwich, de Rhode Island, intento que no fue exitoso puesto que la misma fue adquirida por Nate D Sanders, una casa de subastas especializada en artículos relacionados con la industria cinematográfica, que pagó 79,200 dólares por el mismo.

El argumento de los abogados de la Academia para intentar recuperar el codiciado premio fue que los estatutos obligan a otorgar a la agrupación un derecho del tanto para comprar la estatuilla en caso de venta, por lo que ni los individuos premiados ni sus herederos pueden vender los premios Oscar sin ofrecerlos primero a la Academia.

Ese derecho del tanto se estableció en 1951 y desde entonces cada persona que recibe el premio firma un recibo en el que se compromete a, en caso de intentar vender la estatuilla, ofrecerla a la Academia por un valor de 10 dólares, y el documento establece que esta obligación se transmite a sus herederos.

Los estatutos establecen que cualquier miembro de la Academia que haya recibido un premio antes de 1951, como fue el caso de Wright, se obliga a cumplir con este derecho del tanto como si hubiera firmado este recibo y acuerdo en el momento en que se les otorgó el premio.

Así, los abogados de la Academia argumentaron que Nate D Sanders conocía la existencia de estos estatutos y pese a ello desembolsó los más de 70,000 dólares para adquirir la estatuilla.

Finalmente las partes llegaron a un acuerdo y la juez del tribunal Superior, Gail Ruderman Feuer, aprobó dicho documento por el cual la Academia podrá recuperar la estatuilla pagando tan solo $10 dólares, una muy pequeña fracción del precio pagado por la misma.

Sobre la conclusión de este litigio, el abogado de la Academia Gary E Gans declaró en un comunicado que “el Oscar es quizá el premio más prestigioso y distintivo por logros en las artes” y añadió: “Este caso establece que la Academia puede mantener la dignidad y valor de estos premios previniendo que se conviertan en un producto”.

El abogado de la casa de subastas, Brandon Tesser, no pudo ser contactado inmediatamente para obtener su declaración sobre el caso.

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