Amy Winehouse tuvo que dejar su refugio caribeño de Santa Lucía y regresar a Londres para enfrentar el juicio en donde se le acusa de agresión a una admiradora, ya que por mandato de ley se exige la presencia del acusado en el procedimiento. Amy se declaró inocente de los cargos que se le imputan.

 

Winehouse tuvo que comparecer ayer ante la Corte para escuchar como agredió a una fan después de un concierto en que esta persona “amablemente” le solicitó una fotografía, para terminar siendo violentamente golpeada por la talentosa cantante que últimamente ha dado más nota amarilla que buenos momentos musicales.

 

El fiscal durante su exposición describió a la cantante como una persona violenta y dio a entender que durante los sucesos por los que es juzgada estaba bajo el influjo de alcohol o de alguna otra droga. El problema de adicción de la cantante para nadie es desconocido de tal manera que ella ingresó a rehabilitación.

 

El juez determinó, en un proceso rápido que ya ha finalizado, que la cantante es inocente de la agresión a la demandante toda vez que los estudios médicos presentados no señalan la magnitud de  una lesión provocada por un golpe en el ojo.

 

Winehouse abandonó la corte y solo declaró que se sentía aliviada y que podía irse a su casa. Su abgodao se declaró satisfecho con el resultado ya que siempre sostuvo la inocencia de su cliente y que el asunto salió de toda proporción.

 

Fuente Showbizspy.com

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