Dibujo de Nadia Plesner y bolso Louis Vouitton

La artista danesa Nadia Plesner publicó en Dinamarca un libro titulado Simple Living en el que relata su batalla legal de tres años con la empresa de artículos de lujo Louis Vuitton por supuesta infracción de derechos de autor al haber pintado uno de sus bolsos en un cuadro que pretendía crear conciencia social sobre cómo estamos priorizando los acontecimientos mundiales.

La obra en cuestión fue creada por Nadia Plesner en 2007 y en ella retrató a un desnutrido niño de raza negra llevando de un lado a un perrito chihuahua y del otro un bolso, y aunque no copió el logo de Louis Vuitton, es fácilmente identificable como uno de sus modelos diseñado por el artista japonés Takashi Murakami en 2002.

Esta pintura fue la forma en Plesner reaccionó a la forma en que priorizamos los eventos de actualidad cuando en un periódico danés se publicó un día, en páginas interiores, una pequeña nota sobre la crisis humanitaria en Darfur, Sudán, mientras que se dio amplia cobertura a fotografías de la socialité de moda en ese momento, Paris Hilton, quien llevaba en brazos a su perrito chihuahua y un bolso Louis Vuitton.

Este dibujo se imprimió en playeras que Nadia Plesner empezó a vender en su página web con la idea de crear conciencia sobre la terrible situación que se vive en Darfur, donando lo recaudado a favor de las víctimas.

En su libro, Nadia Plesner relata que fue contactada por abogados de la marca de lujo perteneciente al grupo LVMH, Louis Vuitton, Moët y Hennessy, propiedad de Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia, pero al no haber dejado de vender las camisetas como se lo habían pedido, la empresa decidió presentar una demanda en su contra en Francia, obteniendo del juez un decreto ex parte según el cual el proceso se puede llevar en ausencia de una de las partes.

Así, sin su presencia, a Nadia Plesner se le ordenó dejar de vender inmediatamente las camisetas con la advertencia de que de no hacerlo tendría que pagar 5,000 euros por cada día que siguiera la venta en línea, más 5,000 euros por cada día que publicara el dibujo en la red y otros 5,000 euros por día si hacía públicos los términos de la orden judicial.

Como ella no cumplió con estos términos, la empresa la invitó a sus oficinas en París, Francia. Ella relata que primero le ofrecieron apoyo en su carrera artística siempre que dejara de publicar el dibujo, pero cuando ella se negó llegó la amenaza de parte de unos de los abogados de Louis Vuitton, según relata en su libro: “El poder que podemos usar para apoyar tu carrera, podemos usarlo para propósitos opuestos”. Cabe señalar que al publicar en su libro fragmentos de esta conversación Nadia Plesner está infringiendo el acuerdo de confidencialidad que firmó con la empresa antes de esta junta que relata.

Después de esto, en 2008, Nadia dejó de vender las playeras pero no se disculpó públicamente con la empresa como lo habían pedido. Por su parte Louis Vuitton desechó la petición de que se ejecutaran las sanciones económicas impuestas previamente.

En 2011 Nadia Plesner publicó otro trabajo utilizando otro bolso Vuitton. Volvió a ser demandada pero ahora en La Haya, Países Bajos, y volvió a ser condenada en ausencia a pagar 5,000 euros por cada día que mostrara su trabajo. Esta vez, sin embargo, ella contrademandó pidiendo que se anulara la sentencia y que se reconociera su derecho a la creación artística mediante la libre expresión de sus ideas. Ganó este proceso y ahora, según el libro, es libre de mostrar su trabajo sin temor de ser demandada nuevamente.

Entrevistada por The Art Newspaper, Nadia Plesner dijo que “esta historia necesita ser contada” porque la forma en que Louis Vuitton y otras grandes empresas tratan de obstaculizar el trabajo de los artistas es un ataque a la libertad de expresión. “En Dinamarca hablamos mucho sobre los dibujos del Profeta Mahoma cuando discutimos la libertad artística, pero hay muchos más casos en que los artistas pueden ser detenidos en sus expresiones”. Añadió que espera que su caso lleve un poco de publicidad a la forma en que los derechos de propiedad intelectual se han estado usando para limitar el arte.

No es difícil imaginar que Nadia Plesner haya sido demandada y acosada por esta empresa de artículos de lujo. Lo anterior porque Louis Vuitton es muy celosa de su marca y para protegerla ha llegado incluso a demandar a un salón de belleza en Hong Kong porque la tela de los asientos tenía un diseño muy parecido al suyo.

Más información Thefashionlaw.com

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