Universal Music Group se prepara para demandar a American Airlines por violación a derechos de autor y la Alianza de Artistas y Compañías Discográficas presentó una demanda en contra de General Motors, la Ford Motor Company y sus proveedores.

En noviembre de este año un acuerdo entre Universal Music Group y American Airlines se dará por vencido y Universal intenta incluir a la aerolínea en una demanda presentada en California en contra de Global Eagle Entertainment and Inflight Productions por la reproducción, distribución y ejecución pública de grabaciones, videos y composiciones musicales, en la que se afirma que lo hicieron “en complicidad" con varias líneas aéreas.

Según American Airlines, Universal le ha presentado 17 solicitudes de documentación, relacionados principalmente con su relación con Global Eagle, incluyendo principalmente documentos que reflejan las listas de reproducción de música que podrían haberse creado al utilizar los servicios de Global Eagle.

American señala que “dada la excesiva amplitud de las solicitudes, y la demanda de información comercial irrelevante y/o privilegiada sobre la relación con terceros, la estrategia de Universal claramente es un intento de obtener información para demandar a la aerolínea”, con vistas a que en noviembre vence el contrato que tienen celebrado con Universal.

En cuanto a la industria automotriz los avances tecnológicos han permitido que los conductores puedan almacenar en sus coches su colección personal de música, por lo que la industria de la música quiere su parte.

La Alianza de Artistas y Compañías Discográficas interpuso una demanda contra General Motors , la Ford Motor Company y sus proveedores exigiendo $2,500 dólares por cada dispositivo de grabación de audio digital (DARD, por sus siglas en inglés) que se haya instalado en un vehículo en los últimos tres años.

Los fabricantes han solicitado que la demanda sea desechada. Por ejemplo, Ford manifestó que “ni Ford ni Clarion están en el negocio de facilitar la copia en serie de música”.

La Alianza pretende utilizar una ley creada en la década de los noventa, cuando se vivió el apogeo del CD, llamada Audio Home Recording Act (AHRA), en la que los creadores de sistemas de grabación pagaban un “impuesto” a la Oficina de Derechos de Autor, de máximo 12 dólares, por cada equipo.

Pero existen precedentes que establecen que esta ley no aplica en aquellos equipos que tienen uno o más programas distintos a la función de grabar música, como es el caso de los equipos en los automóviles, que además de almacenar música en el disco duro, que no puede ser transferida a otro medio digital, también permite programar rutas de navegación, almacenar direcciones, etcétera.

Los fabricantes de automóviles señalan que “el sistema de navegación no permite al usuario copiar música fuera del dispositivo, dado que la función del sistema de navegación no es copiar en serie el sistema de navegación".

A la industria del entretenimiento en general siempre la ha costado adaptarse a nuevas tecnologías y primero las atacan, para después terminar adaptándose a las mismas.

Más información hollywoodreporter.com/thr-esq

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