En una decisión que ha sido bienvenida por la organización que representa a los jugadores profesionales de fútbol, FIFPRO, una corte de apelaciones de Bélgica sentenció que los jugadores de fútbol en lo particular y los atletas profesionales en lo general, deben recibir el mismo trato que cualquier otro trabajador.

El caso en lo particular se refiere a la libre circulación de los futbolistas y a su capacidad para rescindir un contrato. Fue llevado ante tribunales por el jugador Mohamed Dahmane quien en 2008 finalizó su contrato con el club belga de fútbol RC Genk.

Por la controversia suscitada por la terminación del contrato el caso llegó a tribunales donde en primera instancia se falló a favor del club y se sentenció al jugador a pagar una altísima indemnización equivalente a 36 meses de sueldo lo que totalizaba €880,000. La decisión se tomó con fundamento en la Ley de Atletas Profesionales belga de 1978, una ley laboral especial para estos trabajadores.

La sentencia fue apelada por Mohamed Dahmane y en ella su abogado sostuvo que era contraria a la libre circulación de los trabajadores estableciendo que pese a ser un atleta profesional, su defendido es un trabajador como cualquier otro.

La corte de apelaciones estuvo de acuerdo con la defensa y en su sentencia concluyó que un atleta profesional debe recibir el mismo trato que cualquier otro trabajador en cuestiones relativas al derecho laboral, tales como la rescisión del contrato porque el hecho de que el atleta realice un deporte profesional no justifica una excepción para aplicar otras normas, como la Ley de 1978 de atletas profesionales.

De esta forma se sentenció que el jugador puede terminar el contrato pagando una indemnización por el valor restante de la temporada correspondiente. Así, deberá pagar el doble de la cantidad correspondiente a los salarios debidos restantes, con un mínimo del 50 por ciento y un máximo del 200 por ciento de su salario anual.

La sentencia es muy importante porque concluye que las leyes específicas que limitan la libre circulación de los jugadores de fútbol terminado un plazo razonable de protección al club, son ilegales. Se ha establecido que un plazo razonable de protección al club es de tres años, terminados los cuales se debe respetar el derecho a la libre circulación de los jugadores.

La sentencia emitida por la corte de apelaciones belga está en consonancia con una decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 1995 por la cual se obligó a la FIFA a modificar el reglamento de transferencias, especialmente las normas relativas a la indemnización.

Sobre esta importante decisión el abogado de la FIFPRO, Wil van Megen declaró: "Del examen de la sentencia belga se desprende que la reglamentación específica sobre los atletas profesionales está infringiendo en grado extremo el derecho de libre circulación. Demuestra que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD) está interpretando el Reglamento de la FIFA de modo incorrecto, al "olvidarse" de los principios del Derecho europeo."

"En Europa existen otras leyes y mecanismos que limitan de manera desproporcionada la libertad de circulación de los jugadores, como opciones para que el club extienda de manera unilateral un contrato, o el sistema de cláusulas de rescisión. En España, en los contratos de casi todos los jugadores se indica una cantidad desorbitada con tal de impedir la rescisión por parte del jugador. El Real Decreto español que permite esta práctica debería considerarse igualmente contrario al Derecho europeo."

Precisamente uno de los objetivos de FIFPRO es normalizar las relaciones laborales de todos los jugadores de fútbol para evitar los abusos que los clubes cometen con el sistema de transferencias al considerar a estos trabajadores como mercancía.

En estos términos lo manifestó el presidente honorífico de FIFPro, Roger Blanpain, a la televisión belga: "Es una excelente sentencia. El deporte es una actividad como otra cualquiera, lo que significa que debería hacer valer los principios básicos de nuestra sociedad: un ser humano no es una mercancía. Un atleta no es una mercancía, y no debería ser tratado como una vaca o como un cerdo, sino como un trabajador más. Esta sentencia tiene una enorme trascendencia, pues en el fútbol existe un sistema de tráfico de futbolistas a nivel global."

Más información FIFPRO.org

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