En el mundo del espectáculo hay quienes se encuentran más expuestos que otros, ya porque sus vidas son escandalosas o por la secrecía con que intentan conducirse. Luís Miguel encaja en este segundo tipo.

Ahora resulta que, según reporteros del espectáculo, Araceli Arámbula y Luís Miguel firmaron un acuerdo o contrato por el cual ella se compromete a lo siguiente: 

  1. Tener tres hijos del cantante. Por cada uno recibirá US$50,000 mensuales.
  2. No tener hijos de ningún otro hombre ni exponer su vida romántica o sentimental
  3. Aceptar que Luís Miguel sí exponga su vida romántica y sentimental.
  4. No involucrar a sus hijos en su vida profesional ni tomarse fotografías no autorizadas
  5. No hablar sobre este acuerdo ni sobre su vida con el cantante, como tampoco lo podrá hacer su familia.

A cambio de esto, ella podrá vivir en una casa en Los Ángeles cerca de la del padre de sus hijos a fin de que pueda convivir con éstos. los hijos vivirán con la cantante y ella podrá seguir su vida artística, pero sin exponer su imagen como madre. 

Es una nota no solo escandalosa, sino indignante. Independientemente de que a nadie le consta la certeza de dicho acuerdo. 

Desde la óptica del derecho mexicano, este tipo de acuerdos, y este en particular es nulo por no existir objeto del contrato, ya que si lo analizamos detenidamente nos daremos cuenta de que lo que se compromete son derechos personalísimos de la actriz que en última consecuencia radican en su propia libertad. 

Es decir, en México no son objeto de contrato este tipo de derechos como son el nombre, la dignidad personal ni la integridad física o moral por citar algunos. Por ejemplo, no podrá haber nunca un contrato de prestación de servicios de prostitutas ni de compraventa de órganos de persona viva y aunque la prostitución existe y se compran y venden órganos de personas vivas, se hace al margen de la ley y no por medio de contratos en los que, en caso de incumplimiento, puedan intervenir los tribunales. 

Vamos por partes. Según este acuerdo, Araceli Arámbula estaría comprometiendo su derecho de tener los hijos que desee, que es una garantía establecida en el artículo 4 constitucional, ya que nadie puede ni obligarla ni prohibirle tener hijos que quiera, o pueda, ni de quien ella decida. 

La libertad es esencia de la persona humana y es inalienable, es decir, simplemente no tiene precio, no se le puede fijar precio y no es objeto de comercialización. Por ello no puede comprometerse la libertad personal de decidir como vivir la vida, donde o con quien. Esto es de tal manera que ni siquiera se puede llegar a un contrato legal habiendo acuerdo de voluntades. Es decir, ni yo ni nadie puede vender su libertad ni por un peso ni por todo el oro del mundo. El derecho, simplemente no reconoce estos acuerdos. 

Respecto de los niños, tanto Luís Miguel con Araceli Arámbula pueden fijar el lugar de residencia de los niños y en este sentido decidir, en caso de separación, si vivirán con él o con ella. Pero en tanto un juez no limite la PATRIA POTESTAD de uno u de otro, ambos tienen obligaciones de educación, protección y asistencia de los niños y ella puede posar con ellos para tantas fotos como quiera e inclusive comercializarlas en tanto no exponga ni física ni moralmente a los niños. 

Por lo que respecta a la cantidad que supuestamente ella recibe mensualmente debe quedar bien claro que se trata de un acuerdo privado que si es legal, ya que se fija como pensión o manutención. El caso de incumplimiento por parte de él puede ser demandado por Arámbula en cualquier momento. No malinterpretemos y pensemos que es un precio fijado por los hijos o que se trata de una compraventa, ya que eso se llama trata de personas y es un delito en el que incurren tanto el que fija el precio como el que lo paga. 

Ahora bien, en Estados Unidos el sistema jurídico se basa en la libertad de contratación, que llevada al extremo puede suponer excesos como este que se plantea aquí y que supone una pérdida de libertad, lo cual es una contradicción en sí mismo. Sin embargo, se deberá profundizar en el caso para saber si bajo su sistema este tipo de acuerdos es legal. 

En caso de serlo y de ser incumplido, la sanción, sin embargo, supondría penalizaciones exclusivamente ya que no puede en ningún caso suponer ni la pérdida de libertad, ni de patria potestad ni de ningún otro derecho por parte de la actriz. 

Falta probar que se trate de un acuerdo real. Personalmente no creo que haya personas tan ociosas como para poder concebir este tipo de ideas tan maliciosas, ni personas tan inmorales como proponer este acuerdo ni menos para firmarlo. Pero no pudo asegurar nada ya que como se dice, de todo hay en la viña del Señor.