Pensando que hacía una buena obra, el director de cine Spike Lee se metió en un grave problema al equivocar en su mensaje de Twitter la dirección de George Zimmerman, el vecino vigilante que mató al adolescente afroamericano Trayvon Martin en Florida.

 

En su mensaje se podía leer: “No me importa que *** puedan pensar, maten a esa perra. AQUÍ ESTÁ SU DIRECCIÓN, QUE COMIENCEN LOS JUEGOS DEL HAMBRE”.

 

Independientemente del análisis sobre la moralidad de un mensaje de esta naturaleza, Spike Lee dio a sus 240,000 seguidores de Twitter la dirección equivocada y en lugar de enviarlos a la casa de Zimmerman, los envió a la casa de una pareja de la tercera edad, Elaine y David McClain.

 

Con la orden dada, los seguidores de Spike Lee, director de la película Malcolm X, comenzaron a enviar mensajes amenazadores y a hacer llamadas de odio a la residencia McClain, además de que la prensa los estuvo acechando varios días, una situación bastante desagradable para este matrimonio.

 

Los McClain demandaron a Spike Lee y en el transcurso del proceso las partes llegaron a un acuerdo, pero cuando el juicio contra George Zimmerman concluyó dejándolo libre de cualquier responsabilidad legal, los mensajes de odio a los McClain regresaron multiplicados por los RT que los seguidores de Lee dieron a su mensaje inicial.

 

Por lo anterior Elaine y David McClain han presentado una nueva denuncia en el estado de Florida en contra de Spike Lee, en donde solicitan una compensación extra por daños $15,000 dólares.

 

La acción de George Zimmerman, como cualquier homicidio, es muy reprobable; las leyes que terminaron protegiéndolo son muy cuestionables, pero, ¿se vale tratar de hacer justicia por propia mano? Quizá en este caso Spike Lee está conociendo lo que los budistas conocen como kamma.

 

 

Más información Guardian

 

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