Dicen que nos hay “buenos” divorcios y el proceso que siguen Ingrid Betancourt, la ex candidata presidencial colombiana secuestrada por las FARC durante 6 años y su hasta ahora marido, Juan Carlos Lecompte, parecen confirmarlo.

 

El final de la relación entre ambos quedó en evidencia desde el pasado mes de enero en que la ex candidata presentó ante un juzgado de lo familiar en Bogotá, Colombia, la demanda de divorcio argumentando como causal la separación de cuerpos de hecho.

 

Juan Carlos Lecompte, interpuso esta semana una contrademanda de divorcio en la cual alega incumplimiento de algunas obligaciones del matrimonio como la fidelidad, la cohabitación y la ayuda mutua.

 

Según los abogados de Lecompte, él tenía intenciones de buscar la reconciliación con su esposa, pero que tras la publicación del libro de los tres estadounidenses que también fueron rehenes de las FARC y que compartieron el cautiverio con Ingrid Betancourt, se decidió por esta contrademanda por “dignidad”.

 

Según la fuente, en el citado libro los autores describen a la ex candidata como una mujer egoísta y dominante y revelan supuestas relaciones entre ella y otro rehén de la guerrilla.

 

Ingrid Betancourt tiene 10 días para contestar esta acción legal emprendida en su contra y después habrá una audiencia de conciliación. Durante el juicio se tendrá que resolver la culpabilidad de uno o de otro a fin de determinar la obligación de alimentos entre ellos.

 

Ha trascendido que por tratarse de asuntos muy íntimos y personales de las partes, como en cualquier proceso de divorcio, se procederá a solicitar al juez que se tramite la reserva del expediente.

 

Fuente El Tiempo.com 
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