En el marco del Congreso de Sindicatos que se efectúa en la Gran Bretaña, Dunja Knezevic, modelo, está hablando a nombre del gremio de modelos e instando a la industria a aceptar un código de conducta que no es otra cosa que derechos laborales para las modelos.

 

Esta modelo narra que hace dos años se enfermó de neumonía derivado de estar más de ocho horas al aire libre, en otoño, modelando ropa de verano. Cuando se desvaneció por hipotermia, dice, sus empleadores la subieron a un taxi y la mandaron a casa y además no le pagaron lo convenido porque no se presentó al día siguiente a completar las tomas.

 

Los derechos que pide para su gremio no son ni glamorosos ni extravagantes como podría pensarse y como ella menciona se trata de estándares básicos de decencia.

 

El código de conducta regula derechos laborales básicos como un máximo de horas a trabajar por día, la provisión de alimentos adecuados y de transporte, pago de la jornada, trabajo de menores de 16 años, y la creación de un ambiente de respeto proporcionando privacidad en los vestidores, baños adecuados y condiciones adecuadas en cuanto a la temperatura, además de ciertas regulaciones cuando se trata de modelar desnudas y semi desnudas.

 

Las modelos han estado propugnando en varios países del mundo por este ambiente de mayor respeto, para que incluso no sean tratadas como acompañantes de alto nivel para ciertos ejecutivos como acostumbran algunas casas de modelaje, y para regular también las condiciones físicas y que no se contrate a modelos en extrema delgadez que para alcanzar ciertos parámetros de los que se considera belleza ponen en riesgo su vida.

 

Como Dunja lo expresa, se trata de dignidad y respeto, pero sobre todo, de derecho humanos.

 

 

Más información Guardian

 

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