El próximo 19 de junio, en Porto Alegre, Brasil, se subastará la pelota con la que se jugó la final del Mundial de Fútbol de 1950 y que está firmada por todos los jugadores de la selección uruguaya que ganó 2-1 contra Brasil en un encuentro que ha sido  bautizado como el Maracanazo.

 

La subasta es organizada por la Agencia Leiloes, con un precio base de 45,000 reales, equivalentes a unos 22,500 dólares. Pero… el balón a ser subastado podría ser robado.

 

Entrevistada por el diario uruguayo El País, Gladys Castro, viuda de Julio Pérez, uno de los jugadores de la  selección ganadora, recordó que después del triunfo su marido llevó a la capilla de San Cono, en la ciudad de Florida, su camiseta de la selección y siguiendo su ejemplo, el portero, Roque Gatón Máspoli, llevó a ofrendar al santo en señal de agradecimiento el balón con que jugaron la final con la firma de los jugadores de la selección. San Cono es un santo italiano muy venerado en Uruguay y cuya capilla se localiza en la ciudad de Florida, a unos 90 kilómetros de Montevideo.

 

Otros seleccionados siguieron este ejemplo y llenaron la capilla del santo con diversas ofrendas como camisetas, botines y pelotas, objetos cuya existencia puede ser confirmada en una nota publicada por un reportero brasileño en un diario deportivo y que Gladys Castro guarda como uno de sus tesoros.

 

La capilla de San Cono fue asaltada en julio de 1980 en lo que se calificó en el país sudamericano como el robo del siglo, puesto que los ladrones no nada más se llevaron la memorabilia de los seleccionados uruguayos sino también varias joyas y piedras preciosas que otros fieles habían ofrendado al santo. A ciencia cierta se desconoce el monto exacto de lo robado puesto que los administrativos de la capilla no tenían registro de las ofrendas entregadas al santo por lo que no existe documentación oficial sobre la existencia del balón que será subastado.

 

Así que ahora se está averiguando el improbable caso de que en Brasil existiera un balón con la firma de todos los seleccionados uruguayos de 1950, y de no ser así, podría declararse que la pelota que se piensa subastar es robada.

 

Uruguay está a la expectativa porque si el balón fue robado, pertenece legalmente a la capilla de San Cono, quien voluntariamente podría donarla al Museo del Fútbol. De no ser así y se proceda con la subasta, ya la Asociación Uruguaya de Fútbol, que se dice sin suficientes fondos para participar en la subasta, está en conversaciones con diferentes bancos uruguayos para que compren la pelota y la donen al museo. Al respecto voceros del Banco República aclararon que de participar en este negocio, prestarían el balón al museo, pero que no cederían la propiedad.

 

Como dato curioso, los botines del jugador responsable del gol que le dio la victoria a Uruguay en el Maracanazo, Ghiggia, también fueron robados de la capilla y la leyenda urbana dice que hasta que no se recuperen, Uruguay no volverá a ganar un mundial de fútbol. ¿Será?

 

 

Más información El País

 

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