Manos tras las rejas

 

Dictan siete años de prisión a comerciante de arte encontrado culpable de esquema piramidal de obras de arte de la posguerra

Con una sentencia de siete años de prisión, el lunes terminó uno de los procesos judiciales de mayor perfil en el mundo del arte, respecto del comerciante Íñigo Philbrick, quien en noviembre se declaró culpable de haber defraudado 86 millones de dólares.

Íñigo Philbrick es británico de nacimiento, con nacionalidad estadunidense. Fundó una galería de arte especializada en arte contemporáneo, comprando y vendiendo propiedad accionaria de obras de importantes artistas como Jean-Michel Basquiat. El problema es que la propiedad de las obras fue vendida a diferentes personas, algunas al 100 por ciento, cuando otros ya tenían participación.

El esquema piramidal ilícito con el que operaba Philbrick, de 34 años, fue descubierto en 2019 cuando no pagó un préstamo de 14 millones de dólares. En ese momento residía en los Estados Unidos, país del que huyó. Fue arrestado en junio de 2020 en la isla del Pacífico Sur Vanuatu y llevado a los Estados Unidos en donde fue procesado por fraude en una corte de distrito federal en Manhattan.

Al dictar sentencia, el juez de distrito Sidney Stein ordenó a Philbrick a pagar el monto total de su fraude de 86 millones de dólares y se ordenó la confiscación de dos obras, una de Christopher Wool y otra de Wade Guyton.

Debido a la naturaleza fraudulenta de su negocio, no está claro cuántas pinturas Philbrick todavía posee o tiene en su posesión. Un representante del gobierno de los Estados Unidos dijo a la corte que los investigadores habían recibido 16 solicitudes de restitución de obras que Philbrick había estado guardando, un número que se espera que aumente. La fiscalía aseguró que es posible que muchas de sus víctimas nunca recuperen sus bienes perdidos.

Pese a que durante el proceso mostró “remordimiento y pena por el daño” que había ocasionado, que describió su conducta como “escandalosa e inexcusable” y que su abogado, Jeffrey Lichtman, hizo una petición de última hora para reducir su condena, el juez lo sentenció a siete años de prisión de los que ya ha estado encerrado dos. La fiscalía pedía una condena de diez años de prisión.

“Íñigo Philbrick hizo crecer su supuestamente exitoso negocio de arte al garantizar y revender acciones fraccionarias en arte contemporáneo de alto valor”, dijo el fiscal estadounidense Damian Williams en un comunicado. “Desafortunadamente, su éxito se basó en mentiras descaradas, incluidos intereses de propiedad ocultos, documentos falsos e incluso un coleccionista de arte inventado”.

Según varios reportes, Philbrick vivía una vida de lujo. Viajó por el mundo en aviones privados, vestía trajes de más de 6 mil dólares, sus zapatos eran hechos a mano, su cinturón tenía un diamante y su reloj costaba casi 60 mil dólares. Un caso muy semejante al de Anna Sorokin, la joven que haciéndose pasar por millonaria, defraudó a la alta clase neoyorquina.

Philbrick mantiene una relación con Victoria Baker-Harber, participante de un reality en el Reino Unido, con quien tiene una hija de un año.

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