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Walt Disney World

 

Legisladores en Florida amenazan a Disney con modificar el estatus legal especial en que gobierna su complejo turístico en el estado

En Florida la efervescencia que la ley titulada por el gobierno Derechos parentales en la educación, y por la oposición No digas Gay (Don’t Say Gay), ha llegado a una de las empresas más poderosas con las amenazas de modificar el régimen legal en que su parque de diversiones, Walt Disney World, y complejo turístico opera.

La disposición que ha generado tanta controversia establece la prohibición de que en las escuelas se hable de orientación sexual. “La instrucción en el aula por parte del personal de la escuela o de terceros sobre orientación sexual o identidad de género no puede ocurrir desde el jardín de infantes hasta el grado 3 o de una manera que no sea apropiada para la edad o el desarrollo de los estudiantes de acuerdo con los estándares estatales”, establece la reforma firmada por el gobernador Ron DeSantis y que iniciará vigencia en julio.

Se trata de una disposición que ha sido muy criticada porque abre la puerta para que docentes que presenten el tema de cualquier forma, puedan ser demandados.

Inicialmente, Disney no se opuso a esta reforma legislativa, lo que le atrajo prensa negativa. Entonces se decidió a denunciar la iniciativa y a oponerse abiertamente a ella. Esta oposición ha generado el enojo de los legisladores republicanos que promovieron y aprobaron la reforma, incluyendo al gobernador DeSantis, que podría ser candidato republicano para la presidencia de los Estados Unidos en 2024.

Parte de este malestar ha sido manifestado por los republicanos de Florida como un llamado para derogar la ley de 1967 que creó el Distrito de Mejoramiento de Reedy Creek, que permite a Disney actuar en la demarcación geográfica de su parque de diversiones y complejo como su propio condado con la capacidad de imponer impuestos, adoptar ordenanzas y brindar servicios públicos y de emergencia en esa jurisdicción que está entre los condados de Orange y Osceola.

“Como cuestión de principio, no apoyo los privilegios especiales en la ley solo porque una empresa es poderosa”, dijo DeSantis el 31 de marzo en una conferencia de prensa. “Han perdido mucho del poder que solían tener y, sinceramente, creo que eso es algo bueno para nuestro estado. No debe tener una organización que pueda dictar políticas en todos estos ámbitos diferentes, y lo han hecho durante muchos, muchos años. Si eso se detiene ahora, lo que debería, sería algo bueno para Florida”.

Analistas observan que es poco factible que esta amenaza se concrete porque, por un lado, el periodo ordinario de sesiones del Congreso del estado está terminando y en el periodo extraordinario convocado no se expuso la revisión del estatus legal de Disney en Florida.

Por encima de lo anterior, contrario a lo que el gobernador declaró, la realidad es que Disney sigue siendo una empresa muy poderosa que significa una importante derrama económica en el estado.

Un estudio de Oxford Economics de 2019 que evaluó su impacto en la industria del turismo descubrió que Disney representa $75,200 millones de dólares en gastos anuales, 463,000 empleos y 5,800 millones de dólares adicionales en ingresos fiscales estatales.

Además, en Reedy Creek, Disney se ocupa de los costos de mantenimiento de su complejo, incluido el pago de los servicios de emergencia y gestión de residuos. Derogar la ley trasladaría estos costos a los condados de Orange y Osceola, lo que repercutiría inmediatamente en la prestación de servicios públicos fuera del complejo de Disney.

Además, Disney ha mostrado ser muy eficiente en el momento de cabildear a favor de sus intereses. No solo logró limitar la apertura de casinos en Florida, si no incluso lograron que sus parques de diversiones quedaran incluidos en una ley que con fin de defensa y contra terrorismo limita el sobrevuelo de aeronaves.

La situación legal de Disney en Florida podría permanecer sin cambios. El tema que debe preocupar más a los estadunidenses es la intolerancia que muchos políticos están mostrando hacia las minorías porque la ley Don’t Say Gay empieza a querer replicarse en otros estados y se está legislando también para no hablar demasiado sobre racismo en las escuelas, para que los estudiantes blancos no se sientan demasiado angustiados.

Más información hollywoodreporter.com /cnn.com

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