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Hijas e hijo del rey Umberto II de Italia piden formalmente al gobierno el regreso de las joyas de la corona, confiscadas en 1946

El príncipe Vittorio Emanuele, quien era heredero al trono, y sus hermanas, las princesas María Pía, María Gabriella y María Beatrice, descendientes de la Casa de Saboya y del último rey de Italia, Umberto II, presentaron la primera petición formal al gobierno para que las joyas de la corona italiana les sean entregadas.

Umberto II, conocido como el “rey de mayo”, duró solo 34 días como monarca de Italia debido a la celebración de un referéndum en el que los italianos aprobaron convertirse en república y abolir la monarquía, pese a que el papa Pío XII presentó el ejercicio democrático como uno en que se elegía el comunismo frente al catolicismo.

Sin reconocer la legitimidad del referéndum y del resultado, Umberto II se exilió en Portugal en junio de 1946. Murió en 1983 sin haber regresado a Italia debido a una ley que prohibía a los descendientes varones del trono a regresar a Italia.

Vittorio Emanuele, nacido en 1937, intentó en varias ocasiones y por varios medios la abrogación de la ley que le impedía su regreso, e incluso presentó el caso ante la Corte Europea de Derechos Humanos. Al haber llegado a un acuerdo con el gobierno italiano, retiró su caso de la Corte Europea y en 2002 la ley fue abrogada y se le permitió el regreso a territorio italiano.

Como parte del acuerdo al que llegó con el gobierno, Vittorio Emanuele, que estuvo sujeto a proceso por varios delitos, entre ellos homicidio involuntario o culposo, firmó una carta en la que renunció a reclamar las propiedades que el gobierno italiano confiscó en 1946 a la familia real, entre ellas, las joyas de la corona y aseguró que ya no le pertenecían, refiriéndose a la Casa de Saboya.

Desde el 5 de junio de 1946 las joyas, que comprenden más de 6,000 diamantes y 2,000 perlas montadas en broches y collares, están depositadas en una caja de seguridad en el Banco de Italia. Los herederos ahora señalan que se trata de la única propiedad que no fue confiscada por el gobierno de Italia tras la proclamación de la república porque fue Umberto II el que directamente instruyó el depósito en el Banco, tres días después de que se votó para abolir la monarquía y nueve días antes de que partiera al exilio.

El depósito de las joyas en el banco se hizo junto con una nota en la que se instruía que las "preciosas" joyas de la corona debían ser "confiadas a la custodia del cajero central" y "mantenidas a disposición de quienes tienen derecho". Los descendientes de Umberto II presentan esta nota como evidencia de que estas joyas pertenecen a la familia y no al estado italiano.

En la argumentación que están presentando esta semana al Banco y al gobierno de Italia, el abogado Sergio Orlandi, representante de la familia, expone que estas joyas fueron regalo de otras casas reales o compras personales y que no fueron entregadas para ser usadas en actos oficiales.

En noviembre se hizo una primera petición al Banco de Italia para que entregara las joyas a la familia, pero el banco la negó. Así, esta semana las partes se han sentado a la mesa de negociaciones para definir el destino de las joyas.

Según el diario Corriere de la Sera, si las joyas no son entregadas, la familia acudirá a los tribunales a presentar un reclamo formal.

Los descendientes de Umberto II no habían presentado petición sobre el tema antes por temor de generar animadversión hacia ellos.

Las joyas no han salido de la caja de depósito y, pese a que se ha solicitado que sean exhibidas, no han sido mostradas en público.

Más información theguardian.com

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