Crucero navegando

 

Embarcación de superlujo Crystal Symphony no atracó en Miami como tenía previsto para evitar ser embargado por deuda de combustible

Como resultado de una orden judicial para embargar un lujoso crucero, la embarcación Crystal Symphony atracó el sábado por la noche en Bahamas en lugar de en Miami, Florida, y trasladó en botes a sus sorprendidos huéspedes a Fort Lauderdale , también en Florida.

Crystal Symphony es un crucero de superlujo que pertenece a la empresa Crystal Cruises que opera otras embarcaciones también de lujo. Crystal Cruises es una empresa de Genting Hong Kong Ltd., que es propietaria también de Star Cruises y pertenece a Genting Group que administra hoteles y casinos en el sur de Asia y en Bahamas.

Crystal Cruises tiene serios problemas de liquidez y por ello Genting presentó en los tribunales de Bahamas el plan de liquidación de la empresa por falta de liquidez para fin de mes. “La suspensión de las operaciones brindará al equipo de administración de Crystal la oportunidad de evaluar el estado actual del negocio y examinar varias opciones para avanzar”, se declaró en comunicado la semana pasada.

De momento hay tres embarcaciones navegando y la empresa asegura que todas terminarán sus viajes, aunque no se sabe si los terminarán en los puertos esperados o, como en el caso del Crystal Symphony evitarán llegar a un puerto de los Estados Unidos para evadir cualquier otra orden de embargo dictada.

En el caso del Symphony, la orden fue firmada el jueves de la semana pasada por un juez federal de los Estados Unidos en el marco de la demanda que la empresa Peninsula Petroleum Far East presentó por la falta de pago de 4.6 millones de dólares por la venta de combustible a los barcos de Genting desde 2017.

El abogado J. Stephen Simms, representante de Peninsula, dijo que esta empresa, mediante su agente Global Maritime Security, planea embargar en Symphony para venderlo y recuperar el dinero.

La tripulación del Symphony conoció de la existencia de esta orden y para evitar su cumplimiento, cambiaron la ruta para dar por terminado el viaje de dos semanas en Bimini, Bahamas, y no en Miami, Florida, a donde estaba previsto llegar. Los pasajeros luego fueron transportados por barco casi 500 kilómetros a Fort Lauderdale, un viaje que la compañía reconoció que fue “incómodo debido a las inclemencias del tiempo.”

Se desconoce el número exacto de pasajeros, aunque se sabe que la embarcación tiene capacidad para hospedar hasta a 848 pasajeros, tomando en consideración la tripulación que atiende a un promedio de 1.7 pasajeros por tripulante.

Mientras los pasajeros tomaban la última embarcación a su destino final en los Estados Unidos, los tripulantes los despedían desde el barco, sin saber muy bien si podían desembarcar o, más aún, si todavía tienen trabajo. Se sabe que junto con los pasajeros desembarcaron unos 40 tripulantes cuyos contratos finalizaron.

“Esa tripulación nos trató como a la realeza a través de las lágrimas por perder sus trabajos”, declaró a The New York Times Steven Fales, pasajero del Symphony. “Todos están desconsolados y fue devastador”.

Genting fue la mayor empresa operadora de cruceros en buscar asistencia judicial durante la pandemia y su filial alemana de construcción naval, MV Werften, se declaró en quiebra el 10 de enero.

Genting aseguró que reembolsará a todos los que ya habían pagado viajes que, al menos en el futuro cercano, no se realizarán.

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