Estambul, Turquía

 

Presentan demanda en Turquía al escritor turco por presuntamente insultar al padre de la patria en su reciente novela

Orhan Pamuk, el escritor turco Premio Nobel de Literatura en 2006, está siendo investigado una vez más por presuntas “ofensas a lo turco”, con la publicación de su reciente novela Noches de plaga  (Nights of Plague).

No es la primera vez que Pamuk, autor de Nieve y Mi nombre es Rojo, es acusado por razón de sus escritos o declaraciones. En 2005 un abogado ultranacionalista presentó una demanda por difamación en su contra por declaraciones que hizo en una entrevista sobre las muertes de kurdos y armenios en Turquía en 1915, un tema muy sensible que genera mucha controversia. Fue procesado por ofender lo turco, un delito que trae aparejada una sanción de entre seis meses y tres años de prisión.

Quizá por la presión internacional, el caso fue desechado en diciembre de 2005, pero por un tecnicismo y no por tratarse de una acusación violatoria de su libertad de expresión. Poco después, en 2006, Orhan Pamuk fue nombrado ganador del Premio Nobel de Literatura por sus libros en los que explora aspectos históricos y culturales de su tierra natal.

Esta vez la demanda también fue presentada por un abogado que lo acusa de haber ofendido lo turco e incitar al odio y a la animosidad al haber insultado al padre de la patria Mustafa Kemal Atatürk y ridiculizar la bandera de Turquía en su nueva novela. La acusación se funda en un artículo del Código Penal que protege la memoria de Atatürk al castigar con hasta tres años de prisión a cualquier turco que lo ofenda.

“En Noches de Plaga, en la que trabajé durante cinco años, no hay falta de respeto por los heroicos fundadores de los estados nacionales levantados a partir de las cenizas de los imperios o por Atatürk. Al contrario, la novela fue escrita con respeto y admiración por estos líderes libertarios y heroicos”, declaró el escritor a la agencia de prensa de Turquía Bianet.

Como en 2006, Pamuk no está solo y las voces de apoyo tampoco se han hecho esperar. La Asociación de Editores de Turquía pidió a la fiscalía que se abandone la investigación. “Casos judiciales como este suponen una enorme carga de tiempo y los recursos de los editores y escritores, creando una atmósfera de amenaza y tensión”, manifestaron los editores en un comunicado traducido por Bianet. “Tales injerencias, que se convierten en prohibiciones de facto de libros, atentan contra el principio de sociedad democrática y hacemos un llamado a las autoridades para que tomen medidas concretas para poner fin de inmediato a la investigación”.

Según la organización que impulsa la libertad de expresión mediante la literatura y los derechos humanos, PEN America, el año pasado por lo menos 25 escritores fueron encarcelados por el gobierno turco. Sobre la nueva acusación a Pamuk, Karin Deutsch Karlekar, directora de programas de libertad de expresión en riesgo de PEN America declaró: “Estas acusaciones infundadas ya han sido desestimadas en los tribunales”. Agregó que “la reapertura de la investigación, a pesar de la falta de pruebas y [la] decisión inicial del tribunal de no procesar el caso, apunta al clima general de represión contra los escritores en Turquía y demuestra cómo el sistema legal permite atroces restricciones autoritarias a la libertad de expresión y creatividad."

La tipificación del delito de ofensas, a las autoridades o a los símbolos patrios, sirve a muchos gobiernos como medidas de represión de voces opositoras. Rusia tiene un tipo penal semejante que ha servido para encarcelar no solo periodistas y opositores, sino incluso ciudadanos comunes que se filman bailando en un monumento público o haciendo una broma tonta en un museo.

Más información theguardian.com

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