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Tras años de litigio, heredera francesa cede propiedad de una obra de Camille Pissarro a la Universidad de Oklahoma

El 1 de junio se presentó a la Corte de Distrito de la Ciudad de Oklahoma, Estados Unidos, un nuevo acuerdo en el que la heredera francesa Léone-Noëlle Meyer desecha una demanda en la que pretendía rescindir un acuerdo con la Universidad de Oklahoma respecto de la tenencia conjunta de un cuadro de Camille Pissarro que fue robado por los nazis a sus padres.

Léone-Noëlle Meyer, de 81 años, quedó huérfana durante la Segunda Guerra Mundial pues su madre y abuela fallecieron en el campo de concentración de Auschwitz. Fue adoptada por Raoul Meyer y Yvonne Bader, hija de Théophile Bader, cofundador de las muy famosas Galerías Lafayette en Francia.

El cuadro en cuestión, La Bergère Rentrant des Moutons (La pastora que regresa a las ovejas), obra de Pissarro de 1886, perteneció primero a su abuelo y luego a sus padres. Cuando los nazis invadieron Francia, la obra fue depositada en la bóveda de un banco en Burdeos, pero terminó siendo decomisada por el gobierno nazi en 1941.

Raoul Meyer, director ejecutivo de las Galerías Lafayette de 1944 a 1970, encontró la obra en la década de 1950 en Suiza, pero conforme con las leyes suizas de ese momento, no se podía reclamar la devolución de arte robado.

En 1957 la obra fue vendida en Nueva York a la familia Wietzenhoffer, petroleros del estado Oklahoma que en el año 2000 donaron el cuadro al Museo Fred Jones Jr. de la Universidad de Oklahoma.

Léone-Noëlle Meyer, médica pediatra durante 45 años, dio con el paradero de la obra diez años después de la donación a la Universidad y quiso litigar la propiedad, pero ya había prescrito el plazo para pedir la recuperación. Además, la Universidad de Oklahoma argumentó que los Wietzenhoffer habían adquirido la obra de arte de buena fe, desconociendo que había sido robado por los nazis durante la ocupación francesa. En su lugar, la Universidad propuso un intercambio en el que ambos tendrían la propiedad conjunta, alternando la exhibición del cuadro en Francia y Estados Unidos cada tres años, después de una exhibición de cinco años en el Museo d’Orsay en París que está por concluir en julio. El acuerdo, en que se estableció que la obra permanecería en Francia solo si la heredera encontraba una galería francesa que se hiciera responsable de cumplir el acuerdo tras su muerte, fue firmado en 2016.

La heredera, sin embargo, con la intención de que la obra de arte se quedara permanentemente en Francia, presentó una demanda en un tribunal francés con el objetivo de rescindir el acuerdo argumentando que fue forzada para aceptarlo. Asimismo Ron Soffer, su abogado, argumentó que los costos de traslado de la obra eran tan elevados que ninguna galería francesa quiso hacerse responsable lo que hacía insostenible el acuerdo.

El mes pasado un tribunal francés falló en su contra en la pretensión de evitar que el cuadro saliera de Francia en julio y en Estados Unidos un tribunal la sentenció a pagar 1,500 dólares como pena convencional por cada día de incumplimiento del acuerdo. De momento está decisión esta siendo apelada y la Universidad de Oklahoma no se ha opuesto.

Declarando haber quedado extenuada por el largo litigio, Léone-Noëlle Meyer cede la completa propiedad de la obra a la Universidad de Oklahoma. Su acto no es tanto de generosidad, sino el reconocimiento de que pese a lo evidente de que se trata de arte robado, no va a poder recuperar totalmente la propiedad para decidir libremente a la institución francesa a la que lo hubiera donado.

“Después de todos estos años, no me queda más remedio que prestar atención a la ineludible conclusión de que será imposible persuadir a las diferentes partes a cuya atención he traído este asunto", declaró la heredera, una de las mujeres más adineradas de Francia. “Me oyeron, pero no me escucharon”.

Más información theartnewspaper.com / thehill.com

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