Concierto de música

 

Tribunal federal de Australia condena a empresario y político a indemnizar por uso no autorizado en campaña de canción de Twisted Sister

Este viernes la juez Anna Katzmann de un tribunal federal en Australia condenó al empresario y aspirante a diputado Clive Palmer a pagar 1.5 millones de dólares australianos (US$1.2 millones) a Universal Music Group por el uso no autorizado de la canción metalera de los 80 We're Not Gonna Take It de Twisted Sister.

Clive Palmer es un multimillonario dueño de una mina que fue legislador federal de 2013 a 2016. En 2019 aspiró a regresar al legislativo australiano como miembro del Partido Australia Unida y fue durante esta campaña política, que no ganó, cuando usó el pegajoso coro de We're Not Gonna Take It cambiando la letra para decir que los australianos ya no aguantarían más: Australia ain't gonna cop it, no Australia's not gonna cop it, Aussies not gonna cop it any more.

Durante el juicio ante la juez Katzmann, el abogado de la disquera propietaria de la licencia de la canción, Patrick Flynn, expuso que a finales de 2018 se aproximó a Universal Music una agencia de publicidad para pedir la licencia de la canción. Sin embargo, Clive Palmer decidió no pagar una licencia de uso de 150 mil dólares australianos y en su lugar pagó 12 millones en publicidad por comerciales que fueron transmitidos 18,649 veces en televisión pública y vistos 17.5 millones de veces en YouTube.

El abogado de Palmer, Edmund Robinson, expuso varios argumentos para tratar de rebatir que la canción usada por su representado fuera la de Twisted Sister. Así, dijo que no se trataba de We're Not Gonna Take It sino un himno del siglo XVIII titulado O Come, All Ye Faithful, del que Universal no tiene los derechos; que, en todo caso, al haberse cambiado la letra de la canción se trató de un uso justo que cae en la categoría de sátira o parodia; y finalmente expuso que la inspiración para el estribillo de la canción de campaña la habían recibido de la película Network de 1976 en la que el personaje dice: "I'm mad as hell and I'm not going to take this anymore" (Estoy tan enojado que no voy a aceptar esto ya más).

La juez rechazó todos estos argumentos y dijo que era “ridículo” y “fantasioso” suponer que no se habían basado en la canción de la banda estadunidense. Así, concluyó que Clive Palmer “presentó pruebas falsas, incluida la invención de una historia para exculparse a sí mismo, lo que indica que la necesidad de castigo y disuasión es alta.”

Tampoco jugó a favor del millonario el que se hubiera negado a pagar la licencia en los términos de Universal Music y por todas estas razones se le sentenció a pagar el millón y medio de dólares, una cantidad que en recurso de apelación, si se presenta, podría ser confirmada, reducida o eliminada incluso si se llega a una conclusión diferente.

Al conocer la sentencia, Dee Snider, vocalista de Twisted Sister y escritor de la canción escribió en su cuenta de Twitter: “¡¡¡Aleluya!!! ¡Acabo de saber que la infracción de derechos de autor de ‘We're Not Gonna Take It’ por el ‘político’ australiano Clive Palmer ha sido decidida MAYORITARIAMENTE a mi favor como escritor y de @UMG como editor! ¡NO VAMOS A ACEPTAR LA INFRACCIÓN DE COPYRIGHT YA MÁS!”

Más información bbc.com

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