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Apple fue demandado por decirle a los consumidores que pueden "comprar" películas y programas de televisión

El caso inició en agosto del año pasado, cuando David Andino presentó en Estados Unidos una acción colectiva en contra de Apple, Inc, al considerar que se engaña al consumidor al ofrecer en su plataforma de iTunes la compa o renta de series o películas, cuando en realidad el consumidor no adquiere la propiedad de las mismas, e incluso pueden perder el acceso al contenido comprado en la plataforma de Apple.

“Los consumidores esperan que el uso de un botón ‘Comprar’ y la representación de que su Contenido digital ha sido ‘Comprado’ significa que el consumidor ha pagado por el acceso completo al Contenido digital y, como cualquier otro producto comprado, ese acceso no puede ser revocado. En otras palabras, al igual que Best Buy no puede entrar en la casa de una persona para recuperar el DVD de la película que dicha persona le compró, el Demandado no debería poder eliminar el Contenido digital de las carpetas ‘Compradas’ de sus clientes.

“Más bien, la fea verdad es que el Demandado se reserva en secreto el derecho de cancelar el acceso y el uso del Contenido digital por parte de los consumidores en cualquier momento, y lo ha hecho en numerosas ocasiones, dejando al consumidor sin la capacidad de disfrutar de su Contenido digital ya comprado”.

Apple promovió una moción para que la demanda fuere desestimada. Esta semana, el juez del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, John Mendez, dejó en claro que no coincide plenamente con la visión de Apple sobre las expectativas de los consumidores en el mercado digital.

“Apple sostiene que 'ningún consumidor razonable creería' que el contenido comprado permanecería indefinidamente en la plataforma iTunes”, señala Méndez. "Pero en el uso común, el término 'comprar' significa adquirir posesión sobre algo. Parece plausible, al menos en esta etapa, que los consumidores razonables esperarían que su acceso no fuera revocado".

Apple intentó otras formas de escapar de las afirmaciones de publicidad engañosa y competencia desleal. "Apple argumenta que la supuesta lesión del demandante, que describe como la posibilidad de que el contenido comprado desaparezca algún día, no es concreta, sino especulativa", se resume en la sentencia.

Y se responde "El daño que alega el demandante no es, como Apple sostiene, que algún día puede perder el acceso a su contenido comprado. Más bien, el perjuicio es que en el momento de la compra, pagó demasiado por el producto o gastó dinero que tendría si no fuera por la tergiversación. Este perjuicio económico es concreto y real, no especulativo como sostiene Apple, que satisface el requisito de daño de hecho".

La demanda no avanza en su reclamo de enriquecimiento injusto, pero el juez deja abierta la posibilidad de medidas cautelares que podrían obligar a Apple a cambiar la forma en que vende contenido.

Veremos si el pleito realmente llega a juicio o se resuelve en un acuerdo extrajudicial. Mientras tanto, Amazon enfrenta una demanda similar por las compras de Prime Video.

Vale la pena insistir que cuando compramos o rentamos contenido en una plataforma como Prime Video, iTunes, Google Play o YouTube, lo que realmente se está pagando es una licencia limitada del contenido digital para "visualización bajo demanda durante un período de tiempo indefinido" y se advierte de eso en los términos de uso. Asimismo, se establece que ese contenido de video podría dejar de estar disponible más adelante si el titular de los derechos revoca o modifica la licencia.

Así, que si quieres realmente ser dueño de tus libros, películas, series, etcétera, mejor cómpralas en físico y, de ser posible, con la posibilidad de descarga digital. Cuando tienes en físico esas obras, puedes venderlas o compartirlas con otras personas, lo que no puedes hacer con el contenido digital licenciado.

Más información hollywoodreporter.com/thr-esq

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