Butacas de teatro

 

Tribunal laboral concluye que despido de actriz inglesa de producción teatral no fue por sus opiniones

El tribunal laboral de Londres, Central London Employment Tribunal, rechazó esta semana la demanda presentada por la actriz inglesa Seyi Omooba en contra de una organización teatral y de sus exrepresentantes por haberla despedido cuando se hizo público un mensaje publicado por ella en contra de la homosexualidad.

Seyi Omooba, de 26 años, fue elegida por el Curve Theater de Leicester para representar el personaje de Cecil en la puesta en escena de El Color Púrpura. Se trata del personaje principal que algunas veces es representado en una relación con otra mujer.

En 2014, cuando Seyi Omooba tenía 20 años, escribió vía Facebook a otro actor, que no está relacionado con la puesta en escena, sus opiniones sobre la homosexualidad. Este mensaje fue hecho público en Twitter en marzo de 2019, días después de que se anunció que ella había obtenido el papel de Cecil.

“Yo no creo que puedas nacer gay y no creo que la homosexualidad sea correcta, aunque la ley de este país la ha hecho legal no significa que esté bien.”

Conocida su opinión sobre la homosexualidad y las reacciones generadas, la producción teatral entabló una discusión con la actriz y seis días después decidieron dar por terminada la relación. Tres días después, la agencia que la representaba, Michael Garrett Associates Ltd (Global Artists), también dio por terminado el contrato.

Ante el panel laboral, Curve Theater declaró que “incondicionalmente” habían ofrecido a la actriz pagarle el salario total por el papel, pero que ella no quiso presentar factura y en su lugar decidió iniciar acciones legales alegando discriminación por creencias, acoso e incumplimiento de contrato, pidiendo una compensación de 4,309 libras esterlinas del teatro más otras 25,000 libras esterlinas por daño moral y a su reputación.

Además pedía de los agentes 98,752 libras esterlinas por pérdida de ganancias, pérdidas futuras, daño moral y a su reputación.

El tribunal laboral, sin embargo, rechazó las peticiones de discriminación, acoso e incumplimiento de contrato exponiendo varias razones.

Primero, “el efecto de la publicidad adversa del retuit [del post de 2014], sin modificación ni explicación, la cohesión del elenco, la recepción del público, la reputación de los productores y 'la buena reputación y éxito comercial' de la producción, fueron las razones por las que fue despedida" y no discriminación por sus creencias.

Segundo, el director ejecutivo del Leicester Theatre Trust, Chris Stafford, no tuvo el propósito de vulnerar la dignidad de la actriz ni de crear un ambiente de trabajo humillante o intimidante hacia ella, sino de salvar la producción, por lo que la acusación de acoso tampoco es procedente.

Tercero, la producción teatral expuso que ella no debió haber aceptado el papel sabiendo que había una relación lésbica si sus creencias religiosas eran contrarias a esto y que, por tanto, nunca tuvo la intención de representar el papel. Ella dijo que la descripción del personaje era ambigua y que, en efecto, de haber sabido que era lesbiana no hubiera aceptado la parte. Pero el panel laboral concluyó que ella sabía de qué se trataba el papel: “Ella había participado en una producción similar, tenía el guion y, sabiendo que una relación lésbica era al menos una interpretación, debería haber considerado mucho antes si debía cruzar la línea roja". Así que también se desechó el argumento de incumplimiento de contrato.

Por lo que respecta a los daños exigidos de la agencia de representantes, el panel concluyó que no había pérdida de ganancia “porque ella no hubiera representado el papel”.

“No hay pérdida de oportunidad para aumentar su reputación mediante la actuación, porque ella no hubiera representado el papel.

“Si hay daños a reputación, no fueron causados por ser despedida de la producción sino por el tuit de una persona sin relación… de un mensaje de Facebook y las objeciones resultantes de ello.”

Seyi Omooba fue apoyada en esta acción legal por el brazo legal de la organización Christian Concern, fundada por su padre, un líder religioso.

Sobre la decisión, Andrea Williams, jefe ejecutiva de la organización, declaró que Seyi está revisando sus opciones legales y una posible apelación.

Esta decisión es interesante porque si bien, a primera vista parecería que el despido obedeció a sus opiniones, en realidad se debió a factores comerciales de la producción. Bajo este mismo postulado funcionan las “cláusulas de moralidad” que editoriales y otras producciones artísticas firman, según las cuales si el artista o escritor se conducen de forma que pueda poner en riesgo la promoción y venta de la producción o del libro, el contrato se da por terminado sin responsabilidad para la empresa. Así no se trata de lo que se dice o se hace, sino de la reacción pública a lo que se dice o hace.

Más información bbc.com

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