Hombre enojado

 

Exjugador de rugby de Australia fue condenado por haber intimidado a su exsuegro durante discusión

Un tribunal local de la ciudad de Moss Vale, Nueva Gales del Sur, Australia, encontró culpable a un exjugador de la liga nacional de Rugby de haber intimidado a quien era su suegro durante un agresivo altercado “que hubiera sido atemorizante para cualquier australiano.”

Los hechos ocurrieron en octubre de 2019 cuando el exjugador de la liga nacional de rugby, NRL, Sam Burgess, de visita en la casa de quien hasta entonces era su suegro, Mitchell Hooke, discutió y apuntándole el dedo “desde 1.5 a 2 metros” de distancia le gritó “Eres un maldito pedazo de mierda. Te voy a agarrar”. Obviamente, el insulto fue en inglés por lo que debe insertarse el tradicional insulto con la letra “f” que por la penetración de la cultura anglosajona, casi todo el mundo conoce.

El altercado no llegó a mayores porque él se contuvo y porque la esposa del jugador, Phoebe Burgess, habló a la policía. Así, el jugador de rugby fue imputado con un cargo de intimidación y uno de agresión simple, este último, según se reporta, como un respaldo por si la policía no podía probar la intimidación.

Así las cosas, el caso llegó al tribunal del juez Robert Rabbidge, en la ciudad de Moss Vale, que el viernes pasado encontró culpable al acusado de intimidación con la intención de ocasionar daño físico y psicológico a su víctima, condenándolo a una orden de corrección comunitaria por dos años. Estas órdenes son sentencias flexibles que permiten que la persona cumpla su sentencia en la comunidad.

Al dictar sentencia el juez reconoció que el jugador puedo haber estado sujeto a estrés emocional pues unos días antes él y su esposa habían notificado a sus familias la decisión de divorciarse, pero señalando que “la conducta enojada, agresiva” había tenido más peso dados los 116 kilos de Sam Burgess.

“Un enfurecido Sam Burgess hubiera sido una imagen muy atemorizante para cualquier australiano”, dijo el juez Rabbidge, precisando que “esta fue una experiencia aterradora para Phoebe Burgess y su papá.” Y por lo aterradora de la experiencia, el juez impuso también una orden de restricción de dos años para que Sam Burgess no visite ninguna propiedad en donde Mitchell Hooke resida.

“Estoy confundido con la decisión, apelaremos esa decisión”, declaró Burgess a la salida del tribunal. “No declararé nada más.”

La apelación podría proceder porque durante la audiencia del viernes, antes de que se dictara sentencia, el abogado de Burgess, Phillip Boulten, expuso un posible conflicto de interés al revelar que la víctima, Mitchell Hooke, había enviado un correo electrónico al fiscal de la policía, en donde se revelaba una antigua conexión familiar entre la familia de Hooke con el juez Rabbidge. El juez, sin embargo, desechó la moción y dijo que no había sesgos en su razonamiento.

Por otro lado, durante la última audiencia de exposición de hechos, el abogado Boulten mostró que Phoebe Burgess y su papá habían entregado copia de la denuncia en contra del exjugador de Rugby a un medio de comunicación nacional, en un esfuerzo por dañar la reputación de su cliente antes del inicio del proceso. Esta situación parece no haber sido tomada en cuenta por el juez.

Esta historia puede ser comidilla para las noticias de chismes en Australia y, como tal, pasar desapercibida para quienes no seguimos su liga de rugby. Sin embargo, adquiere trascendencia porque se ha estado denunciado el daño neurológico que estos jugadores sufren por los constantes golpes en la cabeza que reciben. De momento en el Reino Unido ya han empezado a unirse para iniciar acción legal en contra de la liga ocho exjugadores con síntomas tempranos de demencia. No sabemos si la respuesta agresiva de Burgess al suegro fue por algún daño cerebral que tenga o simplemente porque perdió los estribos.

Más información smh.co.au

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