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Comisión Federal de Comercio (FTC) y fiscales generales estatales buscan revertir compra de Instagram y WhatsApp por Facebook

La FTC, acompañada por casi todos los estados de EE. UU., encabezados por Nueva York, han presentado una acción antimonopolio contra el gigante de las redes sociales. En la demanda presentada el pasado miércoles en la corte federal de Washington, Distrito de Columbia, Estados Unidos, se alega que Facebook mantiene ilegalmente "el poder de monopolio mediante el despliegue de una estrategia de comprar o enterrar que frustra la competencia y perjudica tanto a los usuarios como a los anunciantes".

La denuncia alega que Facebook ya no se contenta con competir en la calidad de su servicio. Presentando un relato detallado de la toma de decisiones detrás de la compra de Instagram en 2012 y la adquisición de WhatsApp en 2014, los fiscales generales estatales alegan que la compañía de Mark Zuckerberg está en "modo de destrucción", con una estrategia dirigida a sofocar las amenazas competitivas.

"Los usuarios de los servicios de redes sociales personales han sufrido y continúan sufriendo una variedad de daños como consecuencia de la conducta ilegal de Facebook, incluida la calidad degradada de las experiencias de los usuarios, menos opciones en las redes sociales personales, innovación suprimida y reducción de la inversión en servicios potencialmente competidores", señala la denuncia.

"Al eliminar, reprimir y disuadir la aparición y el crecimiento de rivales de redes sociales personales, Facebook también perjudica a los anunciantes de varias formas, incluida una menor transparencia para evaluar el resultado de los anuncios y el daño a su marca debido al contenido ofensivo en los servicios de Facebook".

Además de que la demanda pretende que la adquisición de Instagram y WhatsApp por parte de Facebook sea declarada una violación de la Ley Clayton, los estados (todos menos Georgia y Carolina del Sur) exigen que se le solicite a Facebook que notifique cada vez que la compañía desee realizar una adquisición de más de 10 millones de dólares.

Otro que también ha demandado a Facebook es la Comisión Federal de Comercio alegando que la empresa ha mantenido su posición de monopolio comprando empresas que representan amenazas competitivas. La denuncia tiene un alcance similar a la presentada por los estados de la unión americana, aunque profundiza en cómo Facebook aprovecha el acceso y el control que tienen sobre los datos de los usuarios.

La FTC también exige que se prohíba permanentemente a la compañía imponer condiciones anticompetitivas en el acceso a las API y los datos, además de que un monitor revise Facebook y obligue a la compañía a presentar informes periódicos de cumplimiento.

"Esta es la historia revisionista", dijo la asesora general de Facebook, Jennifer Newstead, en un comunicado. “Las leyes antimonopolio existen para proteger a los consumidores y promover la innovación, no para castigar a las empresas exitosas. Instagram y WhatsApp se convirtieron en los productos increíbles que son hoy porque Facebook invirtió miles de millones de dólares y años de innovación y experiencia para desarrollar nuevas funciones y mejores experiencias para los millones que disfrutan de esos productos. El hecho más importante en este caso, que la Comisión no menciona en su denuncia de 53 páginas, es que autorizó estas adquisiciones hace años. El gobierno ahora quiere una nueva versión, enviando una advertencia escalofriante a las empresas estadounidenses de que ninguna venta es definitiva. Las personas y las pequeñas empresas no eligen utilizar la publicidad y los servicios gratuitos de Facebook porque tienen que hacerlo, los utilizan porque nuestras aplicaciones y servicios ofrecen el mayor valor. Vamos a defender enérgicamente la capacidad de las personas para seguir tomando esa decisión”.

Pero para los expertos en competencia, estas es una batalla cuesta arriba. Los demandantes deben demostrar que Facebook compró a Instagram y WhatsApp con el propósito expreso de acabar con la competencia. Luego deben argumentar por qué los consumidores y el mercado de las redes sociales hubieran estado mejor sin las fusiones.

Además, los reguladores deben de justificar por qué su cambio de posición, por qué autorizaron las adquisiciones y no las detuvieron, y ahora las cuestionan.

Finalmente los expertos destacan que los tribunales son escépticos en deshacer las fusiones, porque a veces eso puede causar más daño a los consumidores que bien.

Más información hollywoodreporter.com/blogs/thr-esq y nytimes.com

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