Pieza de la colección del Tesoro de Guelph

 

Suprema Corte definirá si tribunales de EEUU pueden resolver litigio en contra de Alemania por presunto arte robado

En la Corte Suprema de los Estados Unidos iniciaron audiencias sobre un posible caso de restitución de arte robado por los nazis, con los descendientes de un comerciante de arte judío, por un lado, y el gobierno de Alemania por el otro, y que se refiere a la jurisdicción de los tribunales estadounidenses para dirimir esta controversia.

El pleito entre las partes radica en la propiedad del Tesoro Guelph, Welfenschatz en alemán, y que es una colección de arte eclesiástico medieval. El objeto del litigio radica en la propiedad de 42 piezas que en 1935 fueron adquiridas por el estado prusiano, cuyo líder en ese momento era Hermann Göring. El gobierno pagó a los comerciantes 42,5 millones de reichsmarks, que era la moneda circulante durante el Tercer Reich. Estos objetos actualmente se exhiben en el Kunstgewerbemuseum de Berlín.

Los herederos de los comerciantes judíos que vendieron esas piezas presentaron en 2014 una petición ante el órgano consultor alemán de recuperación de arte robado por los nazis, argumentando que la venta se había realizado bajo coacción del gobierno de Göring. La Comisión Limbach, nombre que recibe este órgano del gobierno alemán, negó la restitución concluyendo que no se encontraron todos los criterios para determinar que la adquisición había sido ilegal.

Frente a la ausencia de leyes en Alemania para demandar al estado la devolución de arte robado, los herederos presentaron demanda ante un tribunal de la Corte de Distrito de Columbia, en los Estados Unidos, pidiendo la restitución de las piezas de arte.

Desde el inicio de la controversia el gobernó alemán ha sostenido que los tribunales estadunidenses no tienen jurisdicción para conocer el caso porque la transacción se hizo entre alemanes en territorio alemán. Se trata de una postura que el gobierno de los Estados Unidos, obviamente, apoya y que, como el mismo gobierno de Alemania explicó en un documento sobre este asunto, decidir que tribunales extranjeros tienen jurisdicción “tendría graves consecuencias en política exterior, incitando una serie de demandas en contra de gobiernos extranjeros soberanos por actos internos, soberanos, y podría inspirar a otras naciones a ser recíprocas, forzando a los Estados Unidos a defender acciones similares.”

Sin embargo, en 2017 en primera instancia la juez estadounidense Colleen Kollar-Kotelly dijo que: "La toma del Welfenschatz ... tiene una conexión suficiente con el genocidio, de modo que la presunta venta forzada puede constituir una expropiación en violación del derecho internacional."

En junio de 2019 la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia sentenció que el proceso puede iniciar ante la Corte de Distrito, decisión que fue apelada por el gobierno alemán a través de la Fundación Prusiana de Herencia Cultural, SPK por sus siglas en alemán.

Desde que se dio a conocer la decisión de la Comisión Limbach, Alemania ha asegurado que la transacción de 1935 no fue realizada bajo coacción y que el precio pagado fue justo conforme con los precios del momento, cuando el mercado el arte se había depreciado.

Si la Suprema Corte de los Estados Unidos falla que los tribunales de ese país tienen jurisdicción para conoce de estos casos, más demandas de este tipo podrían iniciar lo que podría provocar también que la carga de la prueba en estos litigios pase de los herederos de comerciantes judíos a los museos alemanes que tendrían que comprobar que la adquisición del objeto contendido fue legal.

Se espera que la Corte publique su decisión en junio de 2021.

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