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Maradona en 1986

 

La muerte de Maradona por ahora es una "averiguación de causales de muerte", pero podría cambiar a "homicidio culposo"

El futbolista argentino Diego Armando Maradona Franco, murió a los 60 años el 25 de noviembre de 2020 en una residencia que rentaba ubicada en el Barrio de San Andrés, partido de Tigre, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, por un "edema pulmonar secundario agudo que agravó la insuficiencia cardíaca crónica", provocando un paro cardiaco, según la autopsia.

La insuficiencia cardíaca es una afección crónica que daña gradualmente la capacidad del corazón para bombear sangre. Como resultado, se puede acumular líquido en los pulmones, una condición conocida como edema pulmonar.

Según las primeras investigaciones de la Fiscalía General de San Isidro, la última persona que lo vio con vida fue su sobrino Johny Espósito, hijo de Betty, hermana del astro, y de la Morsa Espósito, el día martes 24, a las 23 horas. También estaban presentes su asistente, Maxi Pomargo, un empleado contratado para su seguridad física, una enfermera y una cocinera.

El 25, llegaron a las 11:30 el psicólogo y la psiquiatra personales del futbolista, Carlos Díaz y Agustina Cosachov, parte del equipo interdisciplinario que encabeza Leopoldo Luque, e ingresaron a la habitación. Intentaron hablar con Maradona, pero no respondió y ellos pensaron que estaba dormido. Las personas del entorno del futbolista que estaban presentes, Maxi Pomargo y Johny Esposito también ingresaron a la habitación y lo intentaron despertar. Al no notar signos vitales el psicólogo, la psiquiatra y la enfermera trataron de reanimarlo y llamaron a los servicios médicos de emergencia, pero el exfutbolista falleció.

Según declaraciones a la prensa de la enfermera Dahiana Madrid, en la mañana Maradona se había despertado normalmente. Tomó las pastillas indicadas por el equipo interdisciplinario que lo trataba, fue al baño a las 7:30 y se recostó nuevamente argumentando “cansancio”.

Pero en el domicilio no existía el equipo que indicara un tratamiento o internación domiciliaria: no había un desfibrilador, ni siquiera suero o equipo monitoreo, por lo que tras la inspección se inició una investigación.

A lo largo del día 26 empezaron a tomar declaraciones. Así se determinó que la última persona que lo vio con vida fue el enfermero del turno de la noche, que antes de dejar la casa a las 6:30 a.m. del 25 de noviembre, revisó a Maradona y constató que dormía y respiraba normalmente

También se entrevistó a la enfermera Madrid, ya que su declaración no coincidía con el informe de la compañía que la contrató. En el consta que a las 9:30 la enfermera supuestamente intentó revisar los signos vitales de Maradona, pero este se negó. Finalmente dijo a los fiscales: “Escribí en el reporte que le intenté controlar signos vitales, lo cual no es cierto”, afirmó Dahiana según una fuente judicial de alto rango: “Lo puse por una indicación del coordinador”.

La enfermera también declaró que no tenía la mejor de las relaciones con Maradona, que era un paciente difícil y no aceptaba que ella le administrara la medicación y sólo la aceptaba a través de un tercero. Tampoco se encontraba en una habitación contigua. Las personas en la casa se mantenían alejadas mientras dormía Maradona, porque podía ser muy irascible si lo despertaban.

La enfermera declaró: “Cuando lo toqué, el cuerpo estaba caliente”, afirmó. Así, intentó revivirlo con masajes cardíacos, respiración boca a boca. El llamado a la ambulancia se hizo a las 12:17. La ambulancia llegó al San Andrés 11 minutos después.

El domingo 29 hubo un cateo en la oficina y la casa del médico Leopoldo Luciano Luque, neurocirujano y último médico personal de Maradona. Los investigadores iban por la historia clínica, los detalles de su tratamiento y del posoperatorio tras la intervención por un hematoma subdural en la cabeza del jugador y de su cuadro de abstinencia por dejar de consumir medicamentos a los que era adicto y alcohol.

El 1 de diciembre también fue cateado el domicilio y el consultorio de la psiquiatra Agustina Cosachov, también con la intención de encontrar documentación relacionada con el tratamiento de Maradona para el síndrome de abstinencia.

La psiquiatra fue una de las que dio el aval para que Maradona recibiera el alta el 11 de noviembre tras la operación por el hematoma subdural en la cabeza, pero solicitó como indispensable para la internación domiciliaria "enfermeros preferentemente hombres con disponibilidad tiempo completo y especializados en problemática de consumo de sustancias, médico neurólogo y médico clínico", además de "contar con la disponibilidad para realizarse estudios médicos y una ambulancia por si se considera necesario el traslado".

Otro actor importante en esta trama es Swiss Medical, Medicina Privada. Según la ley 26.682 del Marco Regulatorio de Medicina Prepaga, este tipo de empresas brindan prestaciones de prevención, protección, tratamiento y rehabilitación de la salud humana a los usuarios, a través de una modalidad de asociación voluntaria mediante sistemas pagos de adhesión, ya sea con recursos propios o a través de terceros vinculados o contratados al efecto, sea por contratación individual o corporativa.

Cuando se autorizó la salida de exfutbolista de la Clínica Olivos, la empresa destacó la necesidad de “establecer la continuidad del tratamiento… ya que si bien puede ser externado, no se encuentra de alta médica”. La empresa propuso “continuar el tratamiento psiquiátrico, clínico, de rehabilitación, y toxicológico bajo la modalidad de internación en un centro de rehabilitación”.

La investigación de la fiscalía ha calificado la internación domiciliaria como deficiente o absolutamente negligente, por lo que se centra en tres ejes principales: Si hubo negligencia médica y por lo tanto un eventual "homicidio culposo", quién tuvo responsabilidades sobre ese posible delito y si la muerte de Maradona se pudo haber evitado.

Y para ello es clave el análisis toxicológico e histopatológico que se realice a las muestras de sangre, orina y de órganos extraídos al cuerpo en la autopsia, para determinar las sustancias que había dentro del cuerpo y conocer el estado de su medicación. Estos estudios iniciaron ayer y podrían arrojar resultados en diez días.

Después vendrá la defensa de los médicos. Por lo pronto Luque ha declarado a los medios, que pese a los dichos de la familia, él no era el médico responsable, ni especialista en enfermedades del corazón. La falla de este órgano fue lo que finalmente llevó al exfutbolista a la muerte.

Más información infobae.com y clarín.com

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