Recep Tayyip Erdogan

 

El presidente de Turquía denuncia por ofensas al semanario francés que publicó una caricatura considerada insultante

En medio del fuerte enfrentamiento entre el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el gobierno de Turquía anunció que procederá legalmente en contra del semanario satírico francés Charlie Hebdo por la publicación de una carictura que considera ofensiva.

El reciente enfrentamiento entre Francia y Turquía y, en general, los musulmanes, surgió a partir de la ejecución en París del maestro Samuel Paty a manos de un extremista musulmán. Si bien el presidente Macron ya había anunciado el reforzamiento del secularismo en Francia, esta ejecución endureció su posicionamiento respecto de lo que llama la radicalización del islam.

El lenguaje fuerte y las acciones tomadas en Francia, fueron fuertemente atacadas por el presidente turco y, en medio de esta batalla de declaraciones, el semanario Charlie Hebdo aprovechó para intervenir y publicó una caricatura del presidente Erdogan alzando el vestido de una mujer con velo islámico, publicación que ha generado mucho malestar en Turquía en donde opinan que no se trata de libertad de expresión, sino de un discurso de discriminación y odio.

El semanario fue denunciado por el presidente Erdogan ante la fiscalía de Ankara, la que, con fundamento en los artículos 12, 13 y 299 del Código Penal turco ha abierto investigación por la posible comisión de un delito. El articulo 299 castiga con prisión de 1 a 4 años a quien insulte al presidente, un artículo que ha sido analizado por su aparente inconstitucionalidad. Con fundamento en este artículo, muchas personas han sido procesadas en Turquía, entre ellas un médico que en su cuenta de Twitter compartió la comparación de fotografías del presidente Erdogan con Gollum, el personaje de El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien en su versión cinematográfica.

El inicio de la acción penal ha generado múltiples reacciones en Turquía y en Europa. En Turquía, el ministro de Relaciones Exteriores, Mevlüt Çavuşoğlu, se pronunció y dijo que “Como una investigación se ha abierto en el interior, seguiré tanto el proceso diplomático como legal de esto en Francia e internacionalmente”, señalando que no es necesario retirar al embajador turco de Francia. “Ya estamos en constante consulta por teléfono”, dijo.

La controversia por una caricatura no es solo con Charlie Hebdo, publicación que en otras ocasiones se ha metido en agua caliente y que por haber publicado caricaturas ofensivas del profeta Mahoma fue el blanco de un furioso ataque en enero de 2015, sino también en contra de Geert Wilders, el político neerlandés de extrema derecha que se distingue por sus ataques a los inmigrantes, particularmente musulmanes. Wilders compartió en su cuenta de Twitter una caricatura de Erdogan con un turbante otomano en forma de bomba, con la leyenda “terrorista” y ya también se abrió investigación en su contra.

En el caso del político neerlandés, el primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, envió un mensaje a Erdogan: “Tengo un mensaje para el presidente Erdogan y ese mensaje es simple: en Países Bajos, la libertad de expresión es uno de nuestros más elevados valores.”

¿Ataques y mofas de este tipo se consideran libertad de expresión? Europa asegura que sí, en Turquía opinan lo contrario. “Esta concepción de publicación no es libertad de pensamiento, sino hostilidad de creencias. Esta mentalidad ha llegado a un punto desagradable”, declaró Ömer Çelik, vocero del partido de Erdogan, Justicia y Desarrollo.

“El objetivo de estas publicaciones, carentes de moral y decencia, es sembrar semillas de odio y animosidad”, declaró en Twitter el vocero presidencial İbrahim Kalın.

En Alemania, se presentó un caso semejante, cuando el presidente Erdogan presentó denuncia en contra del cómico Jan Böhmermann, que en un “poema” presentado en la televisión alemana acusaba al mandatario turco de bestialidad y de mirar pornografía infantil. La denuncia, en este caso, fue presentada con fundamento en el artículo 103 del Código Penal alemán según el cual insultar a un jefe de estado extranjero puede acarrear una sanción de hasta tres años en prisión o cinco si se trata de una calumnia.

Tras semanas de negociaciones diplomáticas, la canciller Ángela Merkel autorizó el inicio de la investigación penal, pero en octubre de 2016 el cargo fue desechado porque la fiscalía concluyó que “no hay evidencia de que el acusado haya realizado un ataque serio a la reputación personal o social del presidente turco”.

El debate sobre si la burla y la denostación es libertad de expresión parece perpetuarse en el tiempo con argumentos de un lado y del otro. Mientras tanto, los ánimos se caldean al punto de llegar a nuevas y mayores agresiones. Este violento resultado lo hemos visto en el pasado, lo estamos viendo ahora y si no cambiamos nuestra forma de aproximarnos a las diferencias, lo seguiremos viendo en el futuro.

Más información bbc.com / hurriyetdailynews.com

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