Esto es lo que en broma especulan los fans del futbol americano a la víspera del Súper Tazón XLIV que se transmitirá este fin de semana.

Y es que las disposiciones en materia de derechos de autor en Estados Unidos, como en nuestro país, establecen ciertas excepciones y limitantes para el uso y explotación de las transmisiones de televisión, estableciendo una frontera entre lo público y lo privado.

Una de estas limitaciones está incluida en la Sección 110, Capítulo 1, Título 12 del Código de Estados Unidos, “Limitaciones en el derecho exclusivo: exención de ciertas funciones y exhibiciones”. La disposición establece que las transmisiones de televisión y películas pueden mostrarse mientras la exhibición “se realice en pantallas no mayores a 55 pulgadas  en diagonal (1.4 metros) y cualquier parte del audio de la presentación o de la exhibición se reproduzca por medio de un total de no más de 6 altavoces”.

Si estas exhibiciones se realizan en casa, no se consideran exhibiciones públicas sujetas a esta disposición, siempre y cuando se realice en un aparato de uso común en los hogares.

Por supuesto, la disposición está dirigida a locales comerciales que pretenden obtener un beneficio económico de este tipo de transmisiones, pero ya en 2007 la NFL pretendió iniciar acciones en contra de una iglesia en Indianapolis por organizar una fiesta del Super Bowl en la que querían cobrar la entrada para cubrir los gastos de la comida y la exhibición se realizaría en una pantalla mayor a 55 pulgadas. El resto de las iglesias en Estados Unidos cancelaron sus fiestas ese año.

Después de las represalias en los medios, la NFL cejo en su intento, ya que para las iglesias es una oportunidad para unir a sus congregaciones en una  convivencia sana.

 

Pero nada de esto nos impide a nosotros disfrutar el Super Bowl en pantalla gigante.

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