Día de Super Bowl, el evento más esperado por los aficionados al fútbol americano.

Pero este año el evento no solo tiene la característica de haber generado controversia por los anuncios que pasarán (uno a favor de la vida) y que no pasarán (el de un sitio de citas para homosexuales), sino porque el mismo Congreso de los Estados Unidos está analizando el grado de violencia de este deporte.

Las audiencias en el Congreso sirven para analizar los efectos de los golpes en las cabezas de los jugadores y el riesgo de demencia y daños cerebrales y sobre todo la presión que los entrenadores, dueños de equipos y los propios jugadores ejercen para que éstos regresen al terreno de juego al poco tiempo de haber recibido un golpe en la cabeza.

En estas audiencias han comparecido jugadores de fútbol americano como Kyle Turley quien declaró sobre los efectos en su salud y las secuelas que dejó un fuerte golpe en su cabeza y como sus facultades mentales se siguen deteriorando.

El Congreso está analizando la forma de implementar medidas para proteger más a los jugadores y evitar la brutalidad en los golpes, asunto que se ve un tanto difícil puesto que se trata de un deporte que genera ingresos por varios millones de dólares y que atrae a muchos por la misma brutalidad que lo define como un deporte de contacto que no podría ser explicado sin los tackles entre los jugadores. ¿O se disfrutaría igual?

Fuente BBC Mundo

 

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