Activistas frente a El Pescador en septiembre de 2019

 

Pese a las movilizaciones y varias acciones legales presentadas para tratar de disuadir al gobierno noruego de su decisión, la mañana del 30 de julio enormes grúas removieron el muro de concreto en el que está plasmado el mural El Pescador, obra de Pablo Picasso y del artista noruego Carl Nesjar, de un edificio de gobierno que pretende ser demolido.

El Pescador adornaba la pared del Bloque Y de oficinas de gobierno en Oslo desde la década de los años 70. Otro trabajo de Picasso, titulado La Gaviota, que estaba al interior del edificio, también fue removido. Ambos trabajos fueron movidos la tarde del jueves hacia un almacén en donde permanecerán hasta que se construya un nuevo edificio.

La razón del movimiento fue la decisión de las autoridades noruegas de demoler el llamado Bloque Y que resultó dañado en 2011 a partir del atentado terrorista ejecutado el 22 de julio de ese año por Anders Behring Breivik, con bombas en el edificio de gobierno en Oslo que provocaron la muerte de 8 personas y la masacre de jóvenes en la isla de Utoeya que sumó otras 69 víctimas.

El ataque dejó dañado el edificio, particularmente la estructura de un túnel, y desde entonces el gobierno ha estado tratando de demoler el edificio para erigir uno nuevo. A este proyecto se han alzado diferentes voces porque el edificio en sí se considera una obra arquitectónica importante y por los murales de Picasso, unas de las pocas obras artísticas públicas que engalanan a la ciudad de Oslo.

Como parte del proyecto se establece que los murales serán colocados en el nuevo edificio que se construya. Esto declaró vía correo electrónico a The New York Times el ministro de gobierno local y modernización, Nikolai Astrup, quien señaló que respecto de estos planes la Administración Picasso, que vela por el resguardo de la obra del artista español, está de acuerdo.

“Las consideraciones de seguridad, funcionalidad, entorno urbano, conservación y costos se tomaron en cuenta en una evaluación general", aseguró en su misiva el ministro.

Los activista y opositores, sin embargo, no han quedado convencidos de lo asertivo de los planes porque consideran que el gobierno no ha explorado todas las opciones disponibles para el mantenimiento del icónico edificio.

De esta forma, pese a haber fallado en varios intentos legales anteriores, quedan pendientes de resolver dos demandas. La primera de ellas fue presentada el pasado invierno por la hija del artista Carl Nesjar, Gro Nesjar Greve, y el nieto del arquitecto del Bloque Y, Erling Viksjo, para tratar de detener al gobierno en sus planes.

La segunda demanda fue presentada por un grupo de activistas para detener la demolición del edificio en tanto no se escuche la demanda mencionada anteriormente, lo que sucederá probablemente a principios del próximo años. Si bien ya no se ha detenido el retiro de los murales, se espera que el daño no sea permanente si se fallara en contra de la demolición.

“Las autoridades piensan que simplemente pueden reubicar un trabajo de Picasso y de Nesjar y que será lo mismo”, declaró a The New York Times vía telefónica Gro Nesjar Greve, señalando que el proyecto del gobierno propone reubicar El Pescador sobre una entrada para altos funcionarios y La Gaviota en el lobby de ese edificio.

Para la hija del artista noruego fallecido en 2015, la decisión tomada por las autoridades es muy mala porque Noruega s un país con un limitado número de obras artísticas públicas. “No tenemos muchas cosas de las que cuidar lo que hace más triste y extraño lo que están haciendo”.

La lucha de los activistas, que en algún momento se encadenaron al edificio para evitar la remoción de los murales, continúa y ya serán los tribunales quienes tengan la última palabra, aunque en vista de las derrotas legales que han sufrido, las expectativas de éxito probablemente no son muchas.

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