Reese Witherspoon y un vestido Draper James

 

En los Estados Unidos se ha presentado una acción colectiva en contra de Reese Witherspoon y su compañía de ropa Draper James por incumplimiento de contrato y violación a la ley del consumidor de California debido a declaraciones equivocadas y omisiones con el ofrecimiento de vestidos a las maestras durante la pandemia.

Todo empezó el pasado 2 de abril, cuando la marca de moda de Whiterspoon,  Draper James, publicó en su cuenta de Instagram el siguiente aviso:

"Estimados maestros: Queremos agradecerles. Durante la cuarentena, los vemos trabajando más duro que nunca para educar a nuestros hijos. Para mostrar nuestra gratitud, a Draper James le gustaría darles a los maestros un vestido gratis. Para aplicar, complete el formulario en el enlace en la biografía antes de este domingo 5 de abril a las 11:59 p.m. ET (oferta válida hasta agotar existencias; los ganadores serán notificados el martes 7 de abril)”.

La promoción fue todo un éxito, con reportajes en los programas The Today Show y Good Morning America. Pero después de que casi un millón de maestros solicitaron vestidos gratis, se reveló que Witherspoon tenía solo 250 vestidos para entregar.

Según la demanda, los maestros que solicitaron vestidos fueron engañados para proporcionar su información confidencial y personal, incluida su identificación del trabajo.

En documentos judiciales, la actriz argumenta que no estaba ofreciendo vestidos gratis a todos los maestros que se registraran, sino la "oportunidad de ganar un vestido”. Es decir, se trataba de un sorteo.

Los abogados de la actriz han solicitado que la demanda se deseche porque "Ninguna persona razonable compartiría la creencia de los Demandantes de que una línea de ropa de boutique otorgaría un suministro ilimitado de vestidos gratis. Y las palabras 'aplicar', 'ganadores' y la frase 'oferta válida hasta agotar existencias' dejaron en claro que los participantes tenían la oportunidad de recibir un vestido gratis, una oportunidad que recibieron".

Witherspoon es criticada por la falta de claridad, y los maestros demandantes dicen que es muy poco probable que programas nacionales como  The Today Show  y  Good Morning America  hubieran cubierto el gesto de Witherspoon si todos hubieran sabido que a los educadores de la nación se les ofrecía una “miseria”. Se estima que 250 vestidos de Draper James le cuestan a la compañía de Witherspoon 12,500 dólares.

Las tres maestras que han iniciado la acción colectiva sostienen que cualquiera que lea la publicación de Instagram en cuestión no se dio cuenta de que se trataba de un sorteo y que si bien el paréntesis mencionó "hasta agotar existencias", no hubo una limitación específica en la cantidad declarada.

Los abogados de  Witherspoon se defienden señalando que la ley no exige que uno sea preciso en cuanto a la cantidad exacta de bienes disponibles. "Es revelador que los Demandantes nunca afirman haber creído que no había límite en la cantidad, o que pensaron que se les entregaría un vestido gratis si se inscribían para la promoción", agrega la moción de Witherspoon. "Cualquier afirmación de este tipo sería completamente inverosímil en cualquier caso".

Los demandantes argumentan que existió un contrato al llenar los maestros el formulario y dar a cambio su información personal, misma que afirman que hubiera costado a la empresa millones de dólares si hubiera tratado de obtener una base de datos con esa información por otras vías.

Los abogados de la actriz niegan que se haya formado un contrato, porque los maestros demandantes no han indicado expresamente que se inscribieron para el sorteo "en base a la expectativa de que se les garantizaría un vestido gratis al hacerlo".

Además, señalan que la información personal no es dinero o propiedad según las leyes de California, destacando que los demandantes "nunca explican cómo podrían haber sido perjudicados por las buenas intenciones de Draper James y su promoción gratuita de un número limitado de vestidos".

Si las autoridades judiciales consideran que sí existió un intercambio entre las partes y por lo tanto un contrato, entonces la situación se complica para Whiterspoon, porque el sorteo se convierte en una lotería y es ilegal realizarla sin contar con autorización para ello.

Más información hollywoodreporter.com/thr-esq

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