Corredora en París

 

Por el incremento de contagios y la ola de corredores (runners, el término usado en la actualidad), la ciudad de París, Francia, ha decidido prohibir los deportes en solitario al aire libre entre las diez de la mañana y las siete de la tarde, lo que significa que los corredores deberán ajustarse al nuevo horario si desean seguir con esta actividad.

Al parecer, los días más soleados han llevado a los franceses, en confinamiento desde hace cuatro semanas, a salir a las calles a caminar o a correr y por eso se ha visto un incremento de personas en las calles pese a que corren el riesgo de ser multados.

Hasta ahora las personas podían salir de sus casas a caminatas o carreras cortas de no más de un kilómetro de distancia de sus casas. A partir de este miércoles no lo podrán hacer en horas del día y si su necesidad es realmente la de salir a correr, tendrán que hacerlo por la mañana o ya por la noche.

Al anunciar el endurecimiento de la medida de confinamiento en un comunicado, la alcaldesa de París y jefe de la policía parisina Didier Lallement, dijeron que “cada excursión que se evita ayuda en la lucha en contra de la epidemia”.

El anuncio se hizo horas después de que el ministro de Salud, Olivier Veran, anunciara el lunes un incremento de las muertes de pacientes con el fallecimiento de 833 personas en 24 horas. Dijo, además, que 478 personas habían sido admitidas en unidades de cuidados intensivos en ese mismo periodo, las cifras más altas registradas desde que inició la emergencia sanitaria.

“No se ha acabado. Estamos lejos de eso. El camino es largo. Las cifras que he anunciado muestran esto” dijo el ministro Veran pidiendo a las personas que “se queden en casa y continúen el esfuerzo del confinamiento”.

Por su parte, el ministro del Interior, Christophe Castaner, ya había pedido a las autoridades locales que fortalecieran las restricciones impuestas.

La respuesta de París fue limitando los horarios de los corredores. La del alcalde de Sceaux, una comuna al sur de París, fue la de establecer la obligatoriedad de todos los residente mayores de 10 años de cubrir sus bocas y narices cuando estén el exterior, con el riesgo de ser sancionados con una multa de 38 euros de no cumplir.

Al principio de la emergencia, el gobierno francés requisó todos los cubrebocas existentes para el personal de salud, así que se ha pedido a las personas que si carecen de mascarillas protectoras que hagan unas de tela o que se cubran con bufandas, bandanas o pañuelos, pero que se cubran la cara. Usar este tipo de cubrebocas no es una medida protectora completamente eficaz porque no evita que el virus entre al cuerpo, pero puede servir mucho en la psique al pensar que al protegernos, protegemos también a los demás.

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