Imagen de video de Ed Sheeran

 

En el juicio en contra de Ed Sheeran por plagio, el juez ha ordenado que el cantante revele los ingresos que recibe por sus conciertos, incluyendo la venta de boletos, patrocinios  y los beneficios que recibe por la venta de mercancía.

La demanda inició en junio de 2016, promovida por Kathryn Townsend Griffin, que demandó a Sheeran por supuestamente haber plagiado el éxito de Martin Gaye de 1973 Let's Get It On (LOG) en su canción de 2014 Thinking Out Loud (TOL). Townsend alega poseer un derecho de autor parcial en la canción de Gaye en 1973 como heredera de Ed Townsend, coautor de la obra.

A la demanda se sumó Structured Asset Sales, que asegura regalías futuras sobre propiedad intelectual musical. Uno de los acuerdos hechos fue con un hijo de Ed Townsend Jr., el fallecido compositor que coescribió Let's Get It On. Ellos son los que solicitaron información sobre los ingresos de Sheeran en los conciertos en los que ha interpretado Thinking Out Loud. El abogado de Sheeran, Donald Zakarin, argumentó que dicha divulgación financiera era innecesaria debido a la falta de "nexo causal" entre la supuesta infracción y los ingresos del concierto. El abogado sostuvo que Sheeran podía interpretar Thinking Out Loud incluso si un jurado finalmente concluye que la canción es un plagio, porque cada una de las salas de conciertos donde Sheeran actuó tenía licencias generales válidas de las organizaciones de gestión de derechos de autor ASCAP y BMI, que tenían Let's Get It On en su repertorio.

Richard Reimer, vicepresidente senior de servicios legales en ASCAP, presentó una declaración que certificaba que todos los promotores y presentadores de los conciertos de Sheeran tenían licencias para realizar públicamente todos sus trabajos, incluido Let's Get It On.

Sin embargo, el juez señala que "el argumento de los acusados carece de fundamento. No hay 'derecho' a infringir. Las licencias generales y de sede de BMI y ASCAP no pueden otorgar el derecho de infringir, ya que nunca ha existido. Ni el autor ni ningún licenciatario de una obra infractora tiene derecho a ejecutarla públicamente".

El juez hace referencia a los acuerdos consentimiento, según los cuales ASCAP e BMI deben ofrecer licencias generales a cualquiera que lo exija. Pero los acuerdos reconocen la posibilidad de que la organización pudiera tener derechos legales insuficientes para una composición en particular. Como tal, las licencias simplemente cubren los derechos que posee el PRO independientemente de su validez o integridad, y son susceptibles de impugnación.

"Las licencias generales de BMI y ASCAP dan a los licenciatarios los derechos para interpretar las canciones", continúa el juez. "Pero no transmitieron el consentimiento de ningún autor para reproducir música que infrinja sus canciones. Y las licencias no transforman, por ley, una obra infractora en una que no infringe".

Así, el juez ordena que Sheeran exhiba documentos generados a partir del 28 de junio de 2015 que reflejen los ingresos recibidos u obtenidos, y gastos incurridos o pagados, en relación con las presentaciones y productos vendidos en conciertos donde Thinking Out Loud fue interpretada, así como la lista de las canciones interpretadas en los conciertos a partir del 28 de junio de 2015.

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