Poster de The Longest Yard

 

En respuesta a una demanda de la familia de Darryl Hammond, quien fue un extra en The Longest Yard, Paramount Pictures responde que hay una diferencia entre jugar fútbol profesional y lo que sucede durante la realización de una película.

Hammond jugó durante 15 años en la AFL, una versión del futbol americano tradicional que se juega en estadios diseñados para basquetbol o hockey sobre hielo, que es el equivalente a una cuarta parte de una cancha de futbol americano normal, con reglas que fomentan el juego ofensivo lo que resulta en un juego más rápido y de mayor puntuación.

El jugador y actor murió el 19 de febrero de 2017 luego de una batalla contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y la autopsia reveló que había sufrido más de 200 contusiones cerebrales por lo que padecía encefalopatía traumática crónica (CTE, por sus siglas en inglés) enfermedad neurodegenerativa causada por repetidas lesiones en la cabeza, y que según estudios, es común en jugadores de futbol americano.

Con base en esa información, la familia de Hammond demandó a la Arena Football League (AFL), Disney, Paramount y Columbia Pictures por fraude, negligencia, incumplimiento de contrato y muerte por negligencia. La esposa de Hammond, Robin, dice que los 15 años en la AFL y su participación en las películas le causaron CTE.

En su respuesta Paramount Pictures destaca que las autopsias que muestran altas tasas de encefalopatía traumática crónica "pertenecen a jugadores de fútbol profesionales que juegan fútbol profesional, no a dobles que filman escenas de fútbol cuidadosamente coreografiadas para una película".

Paramount trata de evitar los reclamos por negligencia y fraude, presentando al menos dos mociones, una destinada a presentar una demanda por interferir con su actividad conforme a la Primera Enmienda, y la segunda cuestiona si la familia de Hammond ha declarado hechos que respalden una causa de acción.

Paramount cuestiona si la familia de Hammond presentó la demanda antes de que prescribiera su derecho dado que la película se hizo hace más de una década, además de que se cuestiona si existe fundamento para que reclamen daños punitivos debido a la falta de comportamiento que implique "opresión, fraude o malicia", conforme a la legislación aplicable.

La compañía también señala que los estudios médicos citados carecen de relevancia para su actividad cinematográfica. Los abogados del estudio afirman que ningún “estudio médico que los dobles de película que participen en escenas de fútbol con guiones y coreografías tienen un mayor riesgo de desarrollar CTE en comparación con el público en general”. Paramount también critica que se omita señalar quién realizó los estudios, dónde y cuándo fueron publicados, y cómo Paramount debería haber sabido de estos estudios.

En el escrito también se argumenta que la familia de Hammond ha desdibujado las diferencias entre una carrera profesional de fútbol y un papel limitado en una película coreografiada.

"En los juegos profesionales de fútbol, los jugadores hacen contacto con todo el cuerpo a toda velocidad en diferentes ángulos durante todo el juego. Por el contrario, las escenas de fútbol de películas con guión y coreografiadas tienen lugar en un entorno controlado, donde no se juega ningún partido de fútbol real. La acción se controla para obtener las imágenes deseadas, la iluminación correcta, los ángulos de cámara correctos, la representación prevista del diálogo y el movimiento, todo para avanzar en la trama de la película. No hubo un juego de fútbol ‘real’ en el juego de fútbol ficticio de The Longest Yard entre los guardias de la prisión y los condenados" concluye el escrito.

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