Retrato de Pablo Picasso

 

La Corte de Apelaciones de Lyon, Francia, confirmó la sentencia que en 2015 tomó un juzgado de primera instancia en que declara culpable a quien fuera electricista de Pablo Picasso y a su esposa a dos años de prisión suspendida, por el robo de 271 trabajos inéditos del artista realizados entre 1990 y 1932.

El caso que se llevó en un juzgado penal en Grasse, departamento de los Alpes Marítimos, Francia, se refiere a Pierre Guennec, un electricista retirado de 80 años, y a su esposa Danielle, de 76 años, por el robo de 271 trabajos inédito de Pablo Picasso, entre los que figura obra del Período Azul. Se trata de trabajos valuados en unos 60 millones de euros.

La sentencia de primera instancia fue apelada y aunque fue confirmada en diciembre de 2016, llegado ante la Corte de Casación, esta la anuló señalando que el tribunal no había demostrado que las obras procedieran de un robo, y regresó el caso a la Corte de Apelaciones que ahora ha fallado y confirmado la sentencia de robo y la sanción de dos años de prisión suspendida.

Durante todo el proceso de primera instancia y de apelación, Pierre Guennec argumentó que el artista y su segunda esposa, Jacqueline, le entregaron las 271 pinturas como agradecimiento por el trabajo que había realizado en su mansión de Notre-Dame-de-Vie en Mougins, tres años antes de la muerte de Picasso en 1973.

Incluso declararon que tras la muerte de Picasso, su viuda, Jacqueline Roque, les regaló una bolsa con más pinturas en agradecimiento a la “fidelidad” mostrada. Jaqueline Roque se suicidó en 1986.

La existencia de la obra se conoció en 2010 cuando el electricista y su esposa contactaron a Claudio Picasso, hijo del artista y administrador de la herencia, solicitándole una autenticación de la obra en su poder. Sin embargo, el clan Picasso dudó que el artista hubiera entregado tal cantidad de obras al electricista, sobre todo porque Picasso acostumbraba a fechar y dedicar sus obras y mucho de lo que se encontró en poder de Guennec no está ni siquiera terminado.

El abogado de los Guennec, Eric Dupont-Moretti, procuró presentar el caso ante la Corte de Apelaciones como una lucha de clases diciendo que se trataba de un regalo que “molesta” porque no se concibe que su pueda ofrecer algo tan valioso a una persona humilde. “El orden económico y social no quiere que pequeños obreros reciban un regalo así, eso molesta”. El abogado expuso que el hecho que el electricista no intentara vender las obras durante 40 años es muestra de que no había habido robo, sino que eran bienes que consideraba con valor sentimental.

Sin embargo, el abogado de Claude Ruiz-Picasso, que representó los intereses de la familia desde el inicio de esta saga judicial, Jean-Jacques Neuer, dijo, tras conocer la sentencia, que la decisión del tribunal de Apelaciones constituye “el triunfo de la verdad y el fin de una mistificación”.

Con esta decisión, el litigio llega a su fin y, finalmente, se podrá revisar y clasificar debidamente la obra que ahora regresa a manos de los herederos de Picasso.

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