"Trompos" de Döner kebabas

 

La ciudad alemana de Weimar ha decidido que es momento de dar vigencia a una norma federal de 31 años de antigüedad y pedir a los restaurantes que venden döner kebab que cambien el nombre del platillo por carne rostizada.

El döner es un plato tradicional turco, muy popularizado en Europa, que consiste en finas láminas de carne cocinada en un asador vertical, generalmente consumido con un pan plano como la pita. Se trata de un platillo muy semejante a los tacos al pastor.

La norma alemana dispone que el döner debe ser de cordero o de carne de res y que la proporción de carne molida no debe exceder del 60 por ciento. Sólo se le puede agregar sal, huevo, especias, aceite, cebolla, leche y yogur.

Sin embargo, la gran mayoría de restaurantes venden grandes piezas de carne producidas industrialmente que contienen aditivos de fosfatos que los fabricantes insisten en que son necesarios para que la carne sea tierna y jugosa, pero que representan un peligro para la salud pues su consumo puede incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. De esta forma, el pasado mes de junio el organismo de seguridad alimentaria de Europa emitió una nueva norma que limita la cantidad de aditivos de fosfatos en la comida y alertó sobre los riesgos de esta dieta particularmente en niños y adolescentes.

Los aditivos de fosfatos también están presentes en los refrescos, algunos quesos, mezclas para hacer pasteles y embutidos.

En Alemania, la norma del Ministerio de Alimentos y Agricultura que establece las especificaciones del döner kebab se emitió en 1988 y aunque se trata de una disposición federal en realidad solo tres ciudades, con Weimar ahora, han ejecutado la disposición.

De esta forma, los restauranteros deben cambiar el nombre del platillo a Drehspiess im Fladenbrot, o asado en pan plano, para que los consumidores sepan que están consumiendo una gran cantidad de aditivos en lo que creían era carne de cordero o de res.

Los restauranteros, por supuesto, están molestos con la decisión y señalan que los comensales siguen llamando al platillo döner y no rostizado porque para ellos no tiene diferencia un nombre del otro, lo que refleja que, también en Alemania, los consumidores somos muy ignorantes de lo que nos llevamos a la boca.

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