Fotografía de la controversia de Emily Ratajkowski

 

En esta época en que todos están tratando de encontrar la forma de explotar monetariamente al máximo su creatividad (con algunos casos extremos), se están presentando una serie de demandas en contra de celebridades por los derechos de autor derivados de las fotografías tomadas por terceros.

La demanda de este tipo más reciente se presentó en contra de la modelo y actriz británica Emily Ratajkowski que en su perfil e Instagram publicó una fotografía de ella caminando por las calles de Nueva York, pero en la cual no se le ve el rostro pues sostiene un ramo de flores enfrente de él.

La fotografía fue tomada por el fotógrafo Robert O’Neil quien la semana pasada presentó una demanda en una corte federal de Nueva York en contra de la modelo y de su empresa Emrata Holdings LLC por violación a sus derechos de autor por la publicación de la fotografía.

En la demanda, el fotógrafo asegura que él es “el autor de la fotografía y en todo momento ha sido el único propietario del derecho, título e intereses sobre la fotografía, incluyendo los derechos de autor de esta”, por lo que la publicación de la imagen por Emily Ratajkowski en Instagram es violatoria de sus derechos exclusivos como titular de los derechos de autor, incluido su derecho exclusivo de mostrar públicamente o autorizar a otros a mostrar la foto.

Robert O’Neil otorgó una licencia de uso de la fotografía al diario británico Daily Mail, pero en la demanda asegura que la modelo que llegó a la fama por aparecer con el torso desnudo en el video de la litigada canción Blurred Lines de Robin Thicke, “no obtuvo [de él] una licencia por la fotografía”, ni su “permiso ni consentimiento para publicar la foto”.

Por lo anterior, en la demanda se piden reparaciones por "daños y ganancias reales, ganancias o ventajas de cualquier tipo atribuibles a la infracción [de Ratajkowski] de la foto; o, alternativamente, daños legales de hasta US$ 150,000 por trabajo con derechos de autor infringido".

En este proceso la ley parece estar del lado de Robert O’Neil pues establece que sin importar quién aparece en la fotografía y si prestó o no su consentimiento para que esta se tomara, los derechos de autor pertenecen al fotógrafo, salvo que haya cedido los derechos a tercera persona. Así, es el fotógrafo quien tiene los derechos exclusivos de reproducir, distribuir, ejecutar, exhibir y otorgar licencias por el derecho protegido. Se trata de un derecho por toda su vida y hasta 70 años después de su muerte.

Un caso interesante respecto de los derechos por una fotografía fue la del “macaco sonriente”, que la organización protectora de animales PETA llegó a litigar para que fuera Naruto, el macaco que se tomó la foto, quien tuviera los derechos como fotógrafo. La petición, sin embargo, fue rechazada.

Ya veremos cómo le va en esta demanda a Emily Ratajkowski y a las demás celebridades y modelos que han sido demandadas por publicar fotografías con ellas, pero no de ellas.

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