Firmando

 

En tribunales del estado de Nueva York, Estados Unidos, la semana pasada un coleccionista de arte presentó una demanda civil en contra de un abogado que dice que lo embaucó para vender una escultura de Brancusi en 100,000 dólares, cuando otros trabajos del artista rumano se han llegado a vender hasta en 71 millones de dólares.

La demanda fue presentada por Stuart Pivar, de 88 años, un conocido coleccionista de arte de Nueva York, en contra del abogado John McFadden, con práctica profesional en Filadelfia y Nueva York, a quien acusa de haberlo convencido de venderle la escultura de 1920 titulada Mademoiselle Pogany III de Constantin Brancusi, en 100,000 dólares, con la promesa de darle una parte de lo recaudado cuando la pieza fuera vendida a un valor más alto al Philadelphia Museum of Art o a Christie’s.

Según Stuart Pivar, John McFadden se presentó como fideicomisario del citado museo en Filadelfia y lo convenció de llevarse la pieza para procurar su venta. Así, al poco tiempo se presentó con un contrato de compraventa en el que se fijó el precio de la escultura en los mencionados 100,000 dólares, aunque ambos conocían que su valor era mucho más elevado, y quedaron en el entendido de que cuando el abogado McFadden la vendiera a su nombre a un precio más elevado, otorgaría a Stuart Pivar un porcentaje de esa venta.

La sorpresa, expone Pivar en su demanda, fue cuando pocos días después McFadden le comunicó que no vendería la escultura y que se quedaría en su posesión “para siempre”. Una noticia que Pivar declara que le ocasionó un “shock y angustia emocional”.

En la demanda, en la que Stuart Pivar se representa, solicita 100,000 dólares por "la pérdida de propiedad" y otros 100,000 por "la pérdida de ingresos por la venta de propiedad por interferencia ilícita".

Entrevistado vía telefónica por los medios, dijo que hace dos años adquirió la escultura de manos de un vendedor que su vez adquirió la pieza de Constantin Antonovici, asistente de Brancusi, quien es considerado pionero del arte moderno y cuya obra está expuesta en museos en Francia, Estados Unidos, Rumania y Australia.

Declaró que en sus 70 años como coleccionista “esto es lo más maldito” que ha visto y dijo que había accedido a la transacción comercial por el entendido de que la pieza sería revendida a un precio más alto, señalando que en mayo de 2018 una escultura de Constantin Brancusi se vendió en 71 millones de dólares.

“Estaba implícito, por decir lo menos, que estos [100,000] no tenían nada que ven con la cifra final”, dijo Stuart Pivar.

John McFadden no puedo ser consultado sobre esta demanda.

Parece ser que Stuart Pivar, como el anticuario Kot See-for de Hong Kong, se dejaron seducir por la promesa de más dinero fácil y por eso cayeron en trampas perdiendo uno su escultura y el otro, piezas de colección de porcelana pertenecientes a las dinastías Ming y Qing.

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