Maya Tomita

 

Maya Tomita, una joven de 23 años que fue ídolo pop en Japón, presentó una demanda en contra de la policía por no haber actuado oportunamente a sus reportes de acecho y amenazas por un fan que la apuñaló 60 veces.

La demanda se presentó este miércoles ante la Corte de Distrito de Tokio en contra la Policía Metropolitana de Tokio y en ella la joven pide una compensación por daños de 76 millones de yenes, poco menos de 700,000 dólares estadunidenses.

Los hechos ocurrieron en mayo de 2016 cuando Maya Tomita, entonces de 20 años, se dirigía a una presentación. Antes de la presentación fue interceptada y atacada por Tomohiro Iwazaki, de 27 años, quien la lastimó más de 60 veces en diversas partes del cuerpo con un bolígrafo.

Previo al ataque, Maya Tomita reportó a la policía que Iwazaki le había enviado más de 400 tuits con amenazas de muerte después de que ella le regresara un par de obsequios que le hizo. Pese al reporte, la policía no actuó.

Dos semanas antes de ataque, la joven cantante volvió a reportar a la policía preocupación sobre su seguridad y dos días antes del concierto les dio la información sobre sus planes, pero no se registró mayor seguridad. La policía no consideró que Iwazaki fuera una amenaza inmediata para Maya… hasta que lo fue.

Maya Tomita asegura que incluso estando hospitalizada los policías que la interrogaron le preguntaron si ella creía que Iwazaki podía matarla la primera vez que acudió a hacer el reporte.

Tomohiro Iwazaki fue procesado y sentenciado en febrero de 2017 a 14 años y 6 meses de prisión por el ataque. Durante el proceso sus abogados argumentaron que él no tenía intención de matar a la joven estrella, pero un testigo declaró que lo oyó gritar “debes morir, morir, morir”, mientras la apuñalaba en la cara, cuello, brazos, espalda.

Tomita estuvo hospitalizada cuatro meses. Todavía no ha logrado una completa recuperación ya que está parcialmente ciega de un ojo, tiene problema para alimentarse y no ha recuperado el uso total de los dedos de una mano. Además, sufre Síndrome de Desorden Post Traumático y necesita otras cirugías plásticas.

“Cuando veo a una persona sosteniendo un bolígrafo, aunque sea un amigo o mi doctor, me pongo realmente muy nerviosa y temo que me apuñalen”, dijo la joven. “Es difícil regresar a lo que era la vida antes del incidente”.

Respecto de la demanda en contra de la policía de Tokio, Maya Tomita declaró a los medios: “Quiero que la policía se de cuenta de que si siguen fallando en responder adecuadamente puede ocurrir algo similar a lo que me sucedió”.

Desde el año 2000 inició la vigencia en Japón de una disposición que sanciona este tipo de acecho, pero respecto de personas merodeando a un cierto individuo, haciendo repetidas llamadas telefónicas, algunas de ellas silenciosas, o enviando mensajes amenazadores vía fax. En 2012 la ley fue actualizada para incluir los avances tecnológicos y se incluyó el envío de correos electrónicos.

Fue hasta diciembre de 2016, después de ocurrido el ataque a Maya Tomita, que el legislativo aprobó nuevas disposiciones que refuerzan las sanciones a las conductas obsesivas y amenazadoras respecto de una persona y en las que se incluyen amenazas hechas en redes sociales.

“Casos como este se han hecho más corrientes en años recientes, pero tenemos casos de acecho a personas ordinarias”, declaró el profesor asociado de comunicación de la Universidad de Hokkaido Bunkyo, Makoto Watanabe. “Pienso que muchos jóvenes en Japón encuentran cada vez más difícil el autocontrol. Hay también la sensación en muchas personas de que el acecho no es un delito verdadero, tanto entre la gente como entre las autoridades”, opinó el profesor. “Desafortunadamente, como hemos visto, el acecho puede ser un delito muy grave”.

La decisión de la Corte de Distrito de Tokio será importante para marcar pauta en la actuación futura de la policía respecto de las denuncias de amenazas.

Más información scmp.com

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