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Categoría: El Derecho y el Entretenimiento
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Letrero #MeToo

 

El pasado viernes, la compañía de ballet de la ciudad de Nueva York, City Ballet, anunció que, como resultado de un arbitraje, se reinstalará a un bailarín principal que fue despedido en septiembre de 2018 por haber enviado “comunicaciones inapropiadas”.

El caso se origina en la demanda civil que presentó Alexandra Waterbury, estudiante de danza de la escuela afiliada a la compañía, School of American Ballet, en contra de Chase Finlay, un bailarían principal de City Ballet, por haber compartido fotografías íntimas sin su consentimiento. En esta demanda acusa también a Zachary Catazaro y a Amar Ramasar, bailarines de la compañía, de haber compartido imágenes íntimas no de ella, pero de otras bailarinas.

Chase Finlay renunció a City Ballet antes de la presentación de la demanda. La compañía, como respuesta, decidió suspender a Catazaro y a Ramasar, pero después de que muchas bailarinas manifestaron preocupación y desagrado de bailar con sus compañeros, la compañía decidió despedirlos.

El abrupto despido de los bailarines fue contendido por el sindicato que los representa, American Guild of Musical Artists, por considerar que se habían infringido sus derechos laborales. Esta situación fue presentada ante un árbitro el que concluyó que la medida disciplinaria razonable a ser impuesta en este caso hubiera sido una suspensión y que el despido fue una sanción desproporcionada. Por tal motivo ordenó reinstalar en sus puestos de trabajo a los dos bailarines. Zachary Catazaro anunció que no regresaría a la compañía mientras que Amar Ramasar lo hará después de haber cumplido con una condición impuesta por el árbitro de asistir a un curso de asesoría sobre el alcance de su comportamiento. Amar Ramasar no negó haber compartido imágenes, pero se defendió diciendo que habían sido de su propia actividad sexual consensuada.

La defensa presentada por el American Guild of Musical Artists a favor de los bailarines fue criticada por las bailarinas quienes se sintieron poco representadas por el sindicato al que también están afiliadas. A este respecto, el sindicato respondió a sus miembros que “existen para asegurar que los derechos de todos están protegidos, incluidos los de que aquellos que reportan acoso en el lugar de trabajo como los de aquellos a quienes se ha despedido de forma injustificada”.

“Esta fue una situación complicada”, manifestó el sindicato en un comunicado. “Seguimos este caso porque es importante para nosotros que su patrón se vea impedido para tomar acciones extremas y que potencialmente terminen una carrera, basados en una actividad no penal hecha en su vida privada”.

Sobre la decisión arbitral, el abogado de Alexandra Waterbury, Jordan K. Merson, declaró que el árbitro llegó a la decisión basado en criterios y evidencia diferentes a las presentadas en la demanda civil que sigue en curso.

La decisión arbitral es importante porque en el mundo de las artes existen varios casos semejantes de terminación de contrato a hombres que han sido acusado de conducta inapropiada. Así, la Filarmónica de Nueva York está en arbitraje con dos músicos despedidos por conducta sexual inapropiada, acusación que los músicos niegan, y Metropolitan Opera está siendo demandada por despido injustificado y difamación por el conductor James Levine, quien fue despedido también por conducta sexual inapropiada.

Para muchas de las bailarinas del City Ballet, la noticia del regreso de Amar Ramasar no es una buena porque la danza puede llegar a representar una íntima conexión que debería estar basada en la confianza mutua.

Más información nytimes.com

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