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Dan Mallory es un editor de libros convertido en autor, que el año pasado ocupó el No. 1 en la lista de best sellers del Times con su novela The Woman in the Window, publicada bajo el seudónimo A.J. Finn. Pero pareciera que en realidad es un plagio.

A Mallory lo tocó la fama por el mundo, pero esa fama tal vez se ha convertido en su peor enemigo porque según recuenta The New Yorker Magazine, en sus distintas conferencias ha dicho distintas mentiras sobre sus orígenes, su grado de estudios, etcétera. Según la revista, muchas “… personas que lo conocen, afirman que tiene una historia de impostura y de engañar a las personas con historias falsas”.

En un ensaño que escribió la década pasada mientras estuvo en Oxford, describe cómo sus padres murieron de forma dramática bajo su cuidado, pero en realidad sus padres están vivos.

El New Yorker lo describe como un mentiroso habitual que fingió enfermedades fatales y fabricó una historia familiar trágica y destaca que la novela, que se convirtió en un éxito de ventas tiene referencias a otras obras famosas, incluida la película Rear Window de Alfred Hitchcock, Gone Girl de Gillian Flynn y la exitosa novela y película de suspenso de Paula Hawkins, La chica en el tren.

El New York Times destaca que The Woman in the Window también es sorprendentemente similar a una novela de Sarah A. Denzil, llamada Saving April que comenzó a escribirse en octubre de 2015 y se publicó en marzo de 2016, mientras que Mallory alega haber empezado a escribir su novela en el verano de 2015 y la vendió a su editor en el otoño del 2016.

Las similitudes en estas dos novelas son numerosas. En ambas novelas la protagonista es una mujer de mediana edad, llena de temores y ansiedad, que teme salir de su casa y a través de su ventana es testigo de algo sospechoso que pasa en la casa de sus vecinos.

El final de la trama es casi idéntico, con un final inesperado en el que se descubre que el responsable es del que menos se sospecha. El New York Times cita el comentario de un lector en Amazon.com. "Es la misma trama EXACTA como la historia posterior de los personajes principales. Lo siento, pero no hay forma de que la cantidad de material robado sea una coincidencia".

Pero hay más. La protagonista de Window es Anna y la de Saving es Hannah. Los vecinos son una  pareja infelizmente casada con un hijo adolescente adoptado que tiene un pasado problemático. En Saving April, la adolescente es una niña cuya madre biológica era una alcohólica negligente; en The Woman in the Window, el adolescente adoptado es un niño cuya madre biológica fue una drogadicta negligente.

Las protagonistas están traumatizadas y corroídas por la culpa por un accidente de coche que ocurre cuando ellas iban manejando con mal tiempo y discutiendo por la infidelidad de sus esposos, que mueren en el accidente al igual que sus hijas jóvenes.

Existen además otros paralelismos a lo largo de toda la trama. Sarah A. Denzil, cuyo nombre real es Sarah Dalton, conoce de los excesivos paralelismos en las dos historias, pero ha decidido no emprender acción legal y seguir adelante con su vida, aunque si le molesta que algunos críticos en línea crean que la historia de Mallory fue primero, y que es ella quien se apropió de la misma.

Distintos autores han salido en defensa de Dalton en las redes sociales, e incluso algunos de ellos han recomendado la historia original de Saving April.

En las historias de ficción es normal que las editoriales alienten que se escriban historias similares a aquellas que fueron exitosas, para lograr también tener un éxito de ventas. Así se han llenado las librerías de historias de vampiros, dragones o hechiceros, pero estas expresiones de una misma idea deben ser originales, no estar basadas en otra preexistente, o que estando basadas en otra, sus características permitan ver su originalidad.

Pero cuando no existe esa originalidad, el plagio en la ficción es difícil de probar, exactamente por esos elementos comunes que tienen estas historias en sus tramas e ideas, que no son registrables. Por eso en las historias de ficción rara vez se logran victorias en los tribunales cuando se demandan violaciones al derecho de autor, excepto en los casos en que se utiliza un fraseo exacto sin dar el debido crédito, o se usa el nombre y la semejanza de un personaje, o la secuencia de la historia es idéntica.

Sarah Dalton no quiere arriesgarse a demandar, así que tal vez el castigo de Mallory termine siendo el ostracismo social, pero por lo pronto, si te engancha la historia sugerimos adquirir Saving April.

Más información nytimes.com y newyorker.com

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