Lorde

La primera demanda presentada en Israel con fundamento en una ley que permite demandas civiles en contra de quienes hayan llamado a realizar un boicot para manifestar su desacuerdo con alguna política, ha terminado en sentencia condenatoria y se refiere al caso que involucra la cancelación del concierto de Lorde en Tel Aviv.

La historia comenzó cuando el 24 de diciembre de 2017 Lorde canceló un concierto previsto para junio de este año, después de las críticas recibidas por el Movimiento de Boicot, Desinversión, Sanciones (BDS), que se opone a la ocupación de Israel en territorio palestino, ejerciendo presión para acabar con el apoyo internacional a la ocupación y para que Israel cumpla con el Derecho Internacional y los acuerdos firmados.

En febrero de este año, tres israelís apoyados por el grupo Shurat HaDin, con fundamento en la Ley de Prevención de Daños al Estado de Israel por Boicots, aprobada por el Knesset en 2011, presentaron una demanda ante un tribunal de Jerusalén en contra de Justine Sachs y Nadia Abu-Shanab, dos jóvenes neozelandesas, quienes supuestamente convencieron a Lorde de apoyar el boicot y cancelar su presentación.

Los demandantes, que habían adquirido boletos para el concierto, acusaban a las demandadas de haberles causado angustia emocional por la cancelación del evento y pidieron una reparación de daños por US$13,000.

La mencionada ley establece que cualquier individuo u organización que proponga mediante un boicot podrá ser demandado por cualquier individuo o empresa que suponga ser afectada por ese boicot y exigir una compensación. En términos de esta ley quien demanda no debe probar la existencia del daño reclamado.

Como evidencia de responsabilidad, los demandantes presentaron una carta abierta que las acusadas escribieron a la cantautora neozelandesa pidiéndole que cancelara el concierto y se uniera “al boicot artístico en contra de Israel”. A esta carta Lorde respondió: “¡Anotado! He estado hablando con muchos sobre este tema y considerando opciones. Gracias por educarme estoy aprendiendo también todo el tiempo”. Dos días después de haber escrito este mensaje, la artista canceló el concierto.

Los demandantes estuvieron representados por la abogada Nitsana Darshan-Leitner, presidente del grupo Shurat HaDin, quien explicó que cualquier persona puede ser demandada con fundamento en la ley.

El proceso judicial se desarrolló en ausencia pues las acusadas no estuvieron presentes. La semana pasada finalmente concluyó con la sentencia del tribunal de Jerusalén condenando a Justine Sachs y Nadia Abu-Shanab a pagar más de US$12,000 dólares en daños ocasionados a los demandantes por la cancelación del concierto de Lorde.

A esta sentencia, Justine Sachs y Nadia Abu-Shanab respondieron en una carta abierta publicada por el sitio thespinoff.co.nz, diciendo que “Israel no tiene derecho de vigilar las opiniones políticas de las personas en el mundo”.

Añaden que expertos legales en Nueva Zelanda “creen que esto es un truco con la única intención de intimidar a los críticos de Israel” y que han contactado “personas importantes en nuestro gobierno con la esperanza de que puedan dejar claro que Nueva Zelanda no se mantendrá al margen ni permitirá que Israel acose a sus ciudadanos”.

Añaden que no piensan pagar lo ordenado por el tribunal y en su lugar han abierto un sitio de micro financiación o crowdfunding para recaudar US$12,000 que serán destinados a la Fundación de salud mental de Gaza.

Por tratarse de la primera sentencia de este tipo, para la abogada Nitsana Darshan-Leitner y su organización Shurat HaDin el asunto no ha terminado y seguramente procederá a pedir que se hagan efectivos los tratados firmados entre su país y Nueva Zelanda para la ejecución de la sentencia así que seguiremos teniendo noticias de este asunto.

Más información timesofisrael.com / thespinoff.co.nz

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