Pelota de fútbol y red

La Sala Civil del Tribunal Supremo de España concluyó que no hay responsabilidad de un equipo de fútbol ni de su aseguradora por la lesión que una espectadora sufrió en un ojo al haber sido golpeada por un balón lanzado desde el terreno de juego durante el calentamiento.

La demanda fue presentada por una mujer que asistió en 2013 al estadio del club de fútbol Real Zaragoza para presenciar un encuentro de este club deportivo en contra del Athletic de Bilbao. Durante el periodo de calentamiento, un balón le golpeó en la cara lesionándole un ojo. Por este accidente, la espectadora demandó al club de fútbol y a su aseguradora Generali España, pidiendo una indemnización de 30.891, 18 euros.

El caso, respecto del cual no existe en España doctrina unánime ni una sentencia que unifique los criterios, llegó a la máxima instancia en donde se decidió desechar el recurso de casación basado en la responsabilidad de los asistentes a este tipo de eventos por los riesgos que el espectáculo, en este caso un partido de fútbol, supone.

En la sentencia se concluye que, si bien el origen del daño está en el balón lanzado desde la cancha hacia las gradas, el nexo causal entre el balonazo y la lesión "desaparece desde el momento en que [la espectadora] asume un riesgo del propio juego o espectáculo que conoce, como es que un balón pueda proyectarse con mayor o menor potencia hacia la grada que ocupa reglamentariamente detrás de la portería".

De esta forma, en la sentencia se destaca que el riesgo que se crea de accidente de este tipo, “no es algo inesperado o inusual” y, por tanto, el organizador del evento no está obligado a responder por ellos.

Para la Sala Civil, el accidente ocurrió durante el calentamiento de los futbolistas "donde es más frecuente los lanzamientos de balones a la grada, y se traslada al ámbito de la responsabilidad de la víctima, que controla y asume esta fuente potencial de peligro, con lo que el recurso causal se establece entre este riesgo voluntariamente asumido y el daño producido por el balón, con la consiguiente obligación de soportar las consecuencias derivadas del mismo".

De esta forma se concluye que no hay ni responsabilidad del futbolista que pateó el balón, ni tampoco del club de fútbol ni de su aseguradora, negando que exista una responsabilidad objetiva o teoría del riesgo creado, porque los asistentes a los partidos de fútbol conocen y entienden que existen peligros inherentes a la actividad.

Bajo esta óptica, los asistentes eventos deportivos, ya sean partidos de fútbol, beisbol, basquetbol o, incluso, carreras de autos, conocen que siempre existe el riesgo de sufrir una lesión.

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